Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal

Síguenos

Los tipos de interés, un catalizador positivo para los mercados de acciones

Leer más tarde Artículo Acciones y tipos de interés

Acciones y tipos de interés

Publicado el 15 de julio de 2019 a las 07:00 por Ignacio Ezquiaga

Desde el inicio del año los mercados de acciones se han comportado como si tuvieran un único propósito: recuperar las “injustas” caídas de 2018.

El ascenso de las Bolsas está siendo espectacular en 2019. Si lo contemplamos en conjunto con 2018, estamos ante un ascenso importante en EEUU, aunque en Europa, la subida de este año solo ha llegado a compensar la bajada del pasado.

Analicemos primero la interpretación más plausible de estos movimientos para preguntarnos después qué papel están jugando los tipos de interés a largo plazo, concluyendo que éstos, guiados por unas políticas monetarias sensibles a la menor inflación estructural, están siendo un catalizador muy positivo para los mercados de acciones.

Interpretando los mercados

En resumen, el semestre transcurrido podría expresarse así: los mercados de acciones han ascendido fuertemente mientras los diferenciales de crédito se han estrechado y, todo ello coexistiendo con descensos de las rentabilidades a largo plazo en todas las divisas, que han perforado, en el caso del Euro, el suelo del cero.

En nuestra opinión, esta situación es el resultado de tres elementos fundamentales:

1. En primer lugar, la relectura por el mercado del conflicto entre EEUU y China: Los temores de una ruptura abierta, consecuencia de un giro de la administración norteamericana hacia el proteccionismo más radical, están ahora más matizados. La evolución real de las negociaciones, con sus vaivenes, ha supuesto ascensos arancelarios importantes, pero no masivos -y en todo caso, graduales- lo que hay que atribuir a los incentivos a la no ruptura que siguen existiendo en uno y otro lado. La cumbre de Osaka, al cierre de junio, donde se estableció una tregua comercial indefinida y se decidió continuar negociando un gran acuerdo comercial, ha respaldado esta interpretación.

2. En segundo lugar, los indicadores de la economía mundial muestran una desaceleración, pero no los efectos catastróficos que se temían el año pasado, cuando EEUU inició su cuestionamiento del sistema comercial que había prevalecido hasta entonces. La economía de EEUU sigue prolongando el ciclo expansivo actual, que es ya el más largo de la historia; mientras en China, los efectos de la política fiscal y de la relajación monetaria parecen haber conjugado los peores augurios y estamos ante una desaceleración muy gradual de una economía que sigue expandiéndose a unos ritmos espectaculares desde hace 30 años. Ambas potencias son los motores de una economía mundial en plena revolución tecnológica: proceso de digitalización y extensión de la inteligencia artificial aplicada. Los mercados ven así respaldadas, al mismo tiempo, de un lado, las expectativas de un consenso futuro, aunque sin fecha en el calendario, y de otro, la esperanza de que el coste en términos económicos para las dos locomotoras mundiales siga siendo muy limitado.

3. En tercer lugar, la actitud de las políticas monetarias en EEUU y en la Zona Euro es un elemento muy importante.  Después de pasar todo el año sin aumentar los tipos de referencia respecto al actual 2,375%, al que se llegó con subidas graduales desde diciembre de 2015, la Fed de EEUU ha abierto la puerta a corregir el nivel actual. El ascenso fue un proceso cauteloso de "normalización" monetaria, que incluyó el desmantelamiento del sistema de compras de activos, y que ahora, a la vista, no tanto del crecimiento económico, como de la resistencia de la inflación al alza, la FED considera que podría haber llegado a niveles innecesariamente "altos", por muy "bajos" que resulten si se los contempla en su contexto histórico. La normalización era un proceso casi automático, de manual, que ni las caídas de las Bolsas ni las amenazas de la retórica proteccionista de Trump de la segunda mitad de 2018 pudieron frenar ni parar. Por eso ahora, el anuncio de próximos descensos de tipos tiene una gran relevancia para el mercado de acciones y ha dado un gran soporte a las cotizaciones, sobre todo porque lleva implícito el reconocimiento del carácter estructural del fenómeno de la baja inflación, vinculado al cambio tecnológico aplicado y a factores demográficos.

Política monetaria y tipos de interés anticipan una menor inflación estructural

Detengámonos en la política monetaria y sus efectos sobre los tipos de interés a largo plazo. La curva de tipos del dólar --la relación entre tipos y plazos en un instante determinado-- descuenta un descenso de 25pb (puntos básicos) en el próximo comité de la Fed y otros 25pb algo más adelante. Después, transcurridos unos años estables, anticipa un retorno a los ascensos, sobre unos niveles (el 1,75%, aproximadamente) no demasiado lejanos de los actuales. Por eso tiene escaso fundamento ver en la pendiente de la curva de tipos del dólar la anticipación de una recesión.

En nuestra opinión, la bajada de los tipos de referencia es solo un "ajuste fino" de niveles, no un cambio de la tendencia de la política monetaria, por lo que es muy positivo para los mercados de acciones. En paralelo, en el extremo largo de la curva, el descenso de los tipos de interés a largo plazo en más de 100pb en los últimos 12 meses, hasta la zona del 2% a 10 años en EEUU, refleja los cambios estructurales que conducen a la baja inflación. La deuda pública alemana al mismo plazo cotiza ya con una rentabilidad negativa del 0,35%. La española es positiva, pero solo ofrece un 0,32%. Nunca había pasado algo así.

  

La Zona Euro, eurojaponizada

En su redoblado discurso acomodaticio, el BCE está abierto a todas las posibilidades: desde una reactivación del QE (quantitative easing) hasta un descenso del tipo de la facilidad de depósito (por ejemplo, unos simbólicos 10 pb que lo situarían en el 0,5% negativo), ante una economía más sensible que otras a la incertidumbre comercial.

Se usa comúnmente este término, japonización, en referencia a las condiciones en que viene desarrollándose la economía de Japón desde los años 90: extremadamente baja inflación, rentabilidades a largo plazo negativas o próximas a cero y bajo crecimiento real. La situación de la Zona Euro es sustancialmente mejor, pero algunos de sus comportamientos recientes recuerdan el drama japonés.

Con una economía estancada en el bajo crecimiento, la preocupación del BCE se centra no ya en la baja inflación sino en el propio "anclaje" de la inflación esperada por los agentes. De ahí que sea aplicable el término "japonización" a la situación actual de la Zona Euro. La inflación descontada por el mercado para dentro de cinco años, que es el indicador de anclaje de expectativas seguido por el BCE, sitúa la inflación media de los siguientes cinco años en el 1,15%, demasiado lejos del anclaje del "cercana, pero por debajo del 2%" de su objetivo y por debajo incluso de los niveles de mediados de 2016 cuando surgió el debate sobre la "deflación".

Aquí tampoco es el crecimiento la preocupación sino la necesidad de estimular la inflación. Un entorno consistente con las peores valoraciones relativas del mercado de acciones, pero para el que la reacción del BCE es también muy favorable.

2 comentarios

Leer más tarde

Puedes dejarnos tus comentarios Comentar

Comentarios

Utiliza el siguiente formulario para darnos tu opinión. La dirección de correo electrónico es necesaria para poder ponernos en contacto contigo, en ningún momento se publicará en este sitio web.

Tu opinión es lo que mantiene vivo el debate en este blog. Por eso nos encanta que comentes pero queremos que conozcas cuáles son las normas que fijamos para que este espacio sea un entorno agradable:

  • Los comentarios están moderados y no aparecen en el blog nada más ser enviados.
  • Comenta sobre el tema del que habla esta entrada. No se aceptan comentarios sobre otros temas (off-topic) o de promoción o publicidad.
  • No insultes, ridiculices ni faltes al respeto a ninguna persona a la que te refieras en tu comentario, ya sea el autor, otro comentarista o hacia el propio banco o sus profesionales. Intenta mantener un ambiente de respeto hacia los demás: que el paseo por este blog sea agradable para quienes leen y quienes comentan.

Los campos con asterisco * son obligatorios.

Condiciones de privacidad

Los datos personales del usuario recogidos en el presente formulario, incluida su dirección de correo electrónico, serán tratados y, en su caso, incorporados a bases de datos bajo la responsabilidad de Bankia, con la única finalidad de supervisar, mantener y controlar la publicación de el/los comentario/s realizado/s por el usuario y en base a su consentimiento. Los datos personales solicitados son obligatorios, por lo que, de no facilitarse, Bankia no podrá publicar el/s comentario/s.No se cederán datos a terceros, salvo: (i) obligación legal; (ii) sea necesario para el mantenimiento y control de la relación contractual; (iii) que el titular haya consentido previamente. El usuario, titular de los datos personales, puede dirigir las solicitudes de acceso, rectificación, supresión, limitación, oposición y portabilidad que procedan, acreditando su identidad, a la dirección de correo electrónico protecciondedatos@bankia.com o al apartado de correos nº 61076 Madrid 28080, indicando "GDPR-derechos PARCOL". Puede consultar la Información Adicional de Protección de Datos incluida en: https://www.bankia.es/es/particulares/privacidad

El/los comentario/s realizado/s por el usuario, deberá/n ser respetuoso/s con el resto de comentarios e información mostrados en el blog. Bankia no se hace responsable del contenido de los comentarios personales que los usuarios puedan solicitar publicar en el blog ni del uso ilícito o inadecuado de los mismos por otros usuarios. No se aceptará ningún comentario con fines comerciales y/o propagandísticos. La publicación de los comentarios deberán ser aprobados por los administradores del blog, por lo que es posible que pase un tiempo desde que se realice el mismo hasta su publicación en el blog.

2 comentarios

17 de julio de 2019 a las 10:43Jorge Ignacio Salavert López
Gracias por al artículo, muy interesante. Estaría bien un artículo algo más a fondo sobre lo que ocurrió en Japón con el estallido de la burbuja inmobiliaria y el inicio del proceso de "japonización", y cómo se ha mantenido en el tiempo hasta la actualidad, viendo datos históricos de Japón (desde el antes del estallido de la burbuja, durante y después hasta hoy) de crecimiento económico, desempleo, inflación, tipos de interés (oficiales, y a corto y a largo plazo), evolución de la Bolsa japonesa desde el comienzo en Japón de la "japonización" hasta hoy, con especial análisis de la evolución en Bolsa de los bancos japoneses en ese proceso (así como de sus resultados, fusiones, o intervenciones públicas en los bancos si las hubo), así como del comportamiento de la divisa. Se trataría de analizar si el proceso de "japonización" continúa extendiéndose en Europa, si las consecuencias que tuviera sobre la banca japonesa a lo largo de décadas y hasta hoy (en beneficios, y cotización en Bolsa...) se podrían extrapolar a lo que está ocurriendo y puede seguir ocurriendo en el futuro en la banca europea, y sobre todo española (con Bankia en primer lugar). Muchas gracias.
23 de julio de 2019 a las 13:20Ignacio Ezquiaga

Muchas gracias, Jorge por el comentario. Me parece muy interesante profundizar en el caso de Japón, como señalas.

A bote pronto, te diría, no obstante, que las diferencias entre el proceso iniciado en los 90 en Japón y el que comenzó en 2008 en la Zona Euro, afortunadamente, son “sustanciales”, como señalo en mi post.

El origen es en parte común, una “crisis de balance” (sobre-endeudamiento para financiar la expansión inmobiliaria en plena burbuja de precios, con las consiguientes pérdidas para los balances bancarios, cuando ésta estalla), pero en el caso japonés se añadía una crisis industrial, vinculada a la banca. Además las empresas europeas están más abiertas al exterior. Como consecuencia de las diferencias, las compañías tienen mayores beneficios en Europa, el crecimiento nominal de la economía japonesa es cero en media desde 1993, mientras aquí es, desde 2018, el 2%.

Ahora los tipos a largo plazo están en niveles negativos y muy parecidos y de ahí viene la idea de “japonización”. También es verdad que la post crisis ha sido pésima para los bancos, como aquí, y positiva para el sector exportador. Temas a profundizar.

Quedo pues emplazado para un próximo post, pero entre tanto te recomiendo un reciente y buen post de Bankia Estudios sobre el tema.

Ignacio Ezquiaga

Director Corporativo de Banca Privada y Gestión de Activos

Twitter

Linkedin

Cerrar menú