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Seis cosas tontas (o no tanto) para llegar mejor a fin de mes

Cultura de banca

02/06/2015

"Tropecé de nuevo con la misma piedra", cantaba Julio Iglesias. Él hablaba de amores pero si pensamos en nuestras finanzas personales, ¿cuántas veces no te has dicho lo mismo al ver que se te va más dinero al mes del que querías? Lo peor es que hay veces que piensas: "pero si no he hecho nada especial...". Qué desagradable es esa sensación de haber gastado de más y encima no haberlo disfrutado...

Fin de mes

Fin de mes

Porque si un mes se te va de las manos cuando te fuiste de vacaciones, al menos tienes la recompensa emocional de que lo disfrutaste aunque ahora te toque controlar lo que gastas. Pero cuando no encuentras respuesta a por qué no llegas a fin de mes pese a no tener la conciencia de haber gastado de más, es el momento de coger el toro por los cuernos.

1. Ver es el principio de tomar el control

¿Qué es lo primero para controlar el gasto? Parece obvio pero no lo es: verlo. Solo podemos controlar aquello que vemos. Y todos tenemos dentro un impulso que nos lleva a taparnos los ojos cuando sabemos que igual tenemos la cuenta tiritando. Pongámosle solución porque si lo hacemos, gastaremos menos y lo que gastemos, lo disfrutaremos más.

"¡Me mata de pereza hacer un Excel!". Frase típica de quienes no somos especialistas en finanzas. Si tú sí lo eres, el primer consejo es este: haz una hoja de cálculo con los gastos e ingresos fijos que tienes cada mes (nómina, agua, gas, electricidad, colegios...), y mete también los gastos anuales (seguro de coche, de la casa, de salud, IBI...) en el mes que te los carguen o prorrateados.

- ¡Eh! ¿Qué hay de los que somos alérgicos al Excel?

Tranquilos, que tenemos también soluciones: un inventazo son las apps para móviles y tabletas de finanzas personales, como Fintonic y Mooverang, por ejemplo. Hablaremos de ellas en detalle la semana que viene pero mientras, te resumimos en qué consisten: les das claves para leer conectarse mediante tu banco con tus cuentas y tarjetas -solo claves de lectura, no para hacer operaciones- y te muestran de forma gráfica cuánto gastas cada mes, conceptos que además te organizan por capítulos (restaurantes, móvil, supermercados...). Lo mejor es que te dan alertas gratuitas con cada nuevo movimiento, que es algo muy necesario para ver tu dinero en directo (y te ahorras el servicio de alertas por SMS, que dependiendo de las condiciones de tu banco, a veces tiene un coste).

Estos agregadores de información financiera también están disponibles en algunas apps de bancos. En Bankia, por ejemplo, si tienes cuenta de empresa puedes agregar tus cuentas en otras entidades a la app de Bankia móvil para poder tener controlado todo en un vistazo.

2. Tomar conciencia de que solo se puede gastar menos de lo que se ingresa

Esta es otra verdad de Perogrullo pero ayuda solo con leerla. Y volvemos al punto inicial: si ves lo que ganas y lo que cada mes tienes comprometido gastar de antemano, es muy útil pensar en esa resta (ingresos fijos menos gastos fijos) para saber cuánto dinero contante y sonante nos queda para gastos variables y para caprichos.

3. Haz un presupuesto mensual

Si haces un presupuesto mensual y ves así en perspectiva qué gastos vendrán en determinados momentos del año (seguro del coche, por ejemplo) ese horizonte de información a la vista te tranquilizará. Así podrás saber cuándo tienes que ahorrar más y cuándo puedes desmelenarte, dentro de las posibilidades que te den tus circunstancias.

4. No caigas en las compras por impulso

Otro clásico, y más si tiramos de tarjeta de crédito. ¿Consejo? Si crees que necesitas comprar algo, imponte a ti la obligación de preguntarte si de verdad lo necesitas y, si es así, si podrías comprarlo mejor mañana. Espera 30 segundos y piensa, o mejor espera un día o una semana. Muchas veces, superado el calor del primer impulso, pensamos que esa compra no es tan prioritaria. Si lo es, al menos habrás huido de esa tentación tan humana de comprar sin ton ni son. Es como cuando haces la compra del supermercado justo antes de comer y te llevas medio carrito de más que si la hicieras a la hora de la siesta.

5. Atento a las compras con tarjeta de crédito

A veces, cuando pagamos con una tarjeta de crédito, no solo posponemos el pago real de lo que hemos consumido: también posponemos el pago emocional. O sea, nuestra mente archiva ese gasto en el cajón del yalopagaré y a veces no nos acordamos hasta el día que el gasto real aparece descontado de nuestra cuenta del banco. Para eso, además de los consejos de no comprar por impulso, viene también bien la opción de dividir en varios meses los pagos que realizamos a crédito, pues se pueden pagar así de forma más liviana.

6. Márcate retos de ahorro como estímulo emocional y financiero

Todos podemos ahorrar algo, aunque solo sean pequeñas cantidades y a costa de esfuerzos. Desde hacerte la comida en casa para no gastar dinero en un menú del día, a fumar un paquete menos a la semana o beberte una copa de menos una noche que salgas. No se trata de autoflagelarnos sino de buscar retos que nos ayudan mucho en lo financiero pero a veces incluso más en lo que aportan como estímulo para la mente. Ser capaz de ahorrar en el sentido que te hayas propuesto en una semana o un mes, te permitirá dedicar ese dinero a un premio que te marques, lo que te va a generar un alegrón por el disfrute. Pero además te hará sentirte orgulloso, tu cerebro recibirá una dosis extra de dopamina y disfrutarás de ese pequeño momento de felicidad.

En resumen, cada persona es un mundo y es difícil dar consejos a nadie. Si has leído hasta aquí, es posible que estés en ese grupo de gente que, aunque no nos sobra para vivir, sí podemos hacer pequeños ajustes para que gestionemos mejor el dinero que tenemos cada mes. Ojalá alguno de estos consejos mejore tu día a día, aunque solo sea un poco.

 

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2 comentarios

01 de noviembre de 2020 a las 15:50Manuel Antonio
Quiero desbloquear la tarjeta de crédito.
16 de noviembre de 2020 a las 10:23Bankia

Hola, Antonio. Por favor, contacta con el Centro de Atención al Cliente en el teléfono 91 602 46 80 en horario de lunes a viernes de 8 a 22 horas o, si lo prefieres, accediendo a través de www.bankia.es con tu usuario y clave de acceso. Desde la opción de ‘Ayuda’ puedes acceder al servicio ‘Llámame’, donde puedes indicar tu teléfono y el horario para que te llamemos, y realizar las comprobaciones oportunas en relación al estado de la tarjeta.

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