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Planes de todo tipo para las vacaciones escolares

Temas de Bankia

22/06/2016

Las vacaciones escolares de los niños son un buen momento para planificar actividades lúdicas que les saquen de la rutina del curso y les ayuden a recuperar energías para el nuevo periodo. Y aunque muchas veces pueden suponer un desembolso económico, hay opciones de todo tipo. Te damos algunas alternativas.
Vacaciones escolares

Vacaciones escolares

Si estás leyendo estas líneas es posible que ya hayas olvidado la felicidad expectante que provocaba el buen tiempo y los días larguísimos que anunciaban la inminencia de las vacaciones. El calor ya apretaba en el recreo, pero daba igual porque faltaba poco para la libertad. Si estás leyendo estas líneas es más que probable que te preocupe qué pueden hacer tus hijos en los meses de descanso.

A estas alturas del año, con las vacaciones escolares en marcha, muchos padres ya tienen planificado cada día hasta primeros de septiembre. Para los que no, aquí van unas cuantas opciones.

Colegios abiertos

El primer destino de muchos niños es el mismo que han tenido durante el curso: su propio colegio. Los programas de colegios abiertos, dependientes normalmente de las comunidades autónomas o de los ayuntamientos, contemplan un plan de actividades lúdico-educativas y de animación sociocultural: juegos, salidas culturales, talleres, cuentacuentos, refuerzo de idiomas… Suelen desarrollarse durante los meses de julio y agosto por periodos quincenales.

No todos los colegios disponen de estos programas, sino que se asignan una serie de plazas para el programa y se agrupan en un determinado número de centros escolares. Como dependen de las administraciones públicas, estos programas tienen unos precios regulados con descuentos para familias numerosas.

Campamentos

Casi todos los municipios españoles cuentan con programas de campamentos: estancias de entre una y dos semanas en albergues e instalaciones rurales en los que los niños aprenden en contacto con la naturaleza. Juegos, baños en el río, deporte y manualidades: hay mucho que hacer mientras se está de vacaciones.

Otra opción son los campamentos urbanos. También los organizan los ayuntamientos u otras administraciones públicas con temáticas concretas: las bibliotecas y museos suelen ser centros que acogen durante el día distintos programas, normalmente de duración de una semana. Un ejemplo son los campamentos de verano del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid: “Tras la huella del Sapiens” y “Naturaleza de todos y cuentos para todos”.

Si salimos del ámbito cultural y nos dirigimos al deportivo, también es frecuente que los polideportivos municipales o las instalaciones dependientes de instituciones públicas ofrezcan programas de todo tipo a precios accesibles. Un ejemplo de este tipo, es el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada, que alberga un campus de atletismo y otro de triatlón.

Las áreas de juventud de las comunidades autónomas también tienen programas de campamentos, normalmente a partir de los 12 años: suelen ser estancias quincenales en zonas de gran interés natural, en algunos casos con un enfoque temático y con división en función de las edades.

Todas estas actividades, al depender de administraciones públicas, también tienen normalmente descuentos para familias numerosas y una reserva de plazas para niños con necesidades educativas especiales.

El pueblo y los abuelos

Una de las opciones más habituales, que ofrece también un atractivo distinto para los niños acostumbrados al asfalto, es que abuelos y nietos se marchen al pueblo, en caso de disponer de él. De este modo los pequeños pueden disfrutar de más libertad de movimientos y de experiencias que en las ciudades les son vedadas.

En cualquier caso, las mismas normas que se aplican durante el curso para evitar la sobrecarga de los abuelos son válidas durante el verano. El decálogo de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología para los abuelos canguro cita, por ejemplo, la necesidad de no cargarse con más tareas de las que se pueden asumir, establecer una buena comunicación con los padres, realizar solo las actividades con las que el abuelo se sienta cómodo y reservarse tiempo y espacio propio, entre otras.

Otras alternativas

Muchos padres optan por alternar las vacaciones estivales para poder compartir el máximo tiempo posible con los hijos. De este modo, si los dos padres trabajan, cada uno se toma las vacaciones en un periodo distinto para poder alargar el tiempo que pasan cuidando y atendiendo a los hijos. En julio con el padre y en agosto con la madre, por ejemplo.

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