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Oro: el valor refugio marca nuevos máximos

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Publicado el 13 de septiembre de 2016 a las 09:00 por Bankia
Cuando se vislumbran nubes oscuras en el horizonte, quien puede corre a guarecerse. En el mundo financiero ese refugio ha estado siempre representado por el oro, que se encuentra en un momento álgido. ¿Qué está pasando con el metal más codiciado?

El oro es considerado por muchos economistas y por la mayor parte de las personas como el valor refugio por excelencia: aquel bien que nunca se devalúa y que, en cualquier país y bajo cualquier circunstancia, siempre encuentra comprador. El ejemplo más reciente lo tendríamos en el resultado del referéndum británico sobre la permanencia en la UE: tras la decisión en favor del brexit el oro se revalorizó notablemente, consolidando una fuerte tendencia que venía ya de meses anteriores.

Pero también hay muchos economistas que consideran que en realidad el oro no tiene ningún propósito comercial y, por lo tanto, ningún valor intrínseco. Según este análisis, sería un bien inútil, que sólo vale para guardar capital sin ningún papel en la circulación económica y, por tanto, incapaz de generar riqueza.

La pregunta, por tanto, es qué pasa con el oro. Y la respuesta, como sucede siempre en estos casos, no es sencilla. Depende de infinidad de factores y del prisma desde el que se observe. El oro es, en cierta forma, lo que uno espera de él.

El valor del oro

La historia del metal precioso por excelencia lo sitúa en el corazón de las transacciones económicas desde la antigüedad: primero en objetos de joyería que distinguían a los que podían portarlos y luego en monedas que permitían intercambios comerciales entre distintas sociedades. Es relativamente escaso, lo que le dota de valor, reconocible a simple vista, muy resistente a la corrosión y fácil de fundir y convertir.

Esas virtudes le han convertido en un producto único en el mundo insertado en la columna vertebral de la historia del dinero. “No hay nada que se le parezca”, señalaba Jens Weidenbach, director de la filial española de Degussa, siglas de Refinería Alemana de Oro y Plata en un reciente reportaje publicado por El País.

Y es que, a diferencia de muchos otros bienes de inversión cuyo valor oscila en las pantallas de los ordenadores, el oro es un producto físico, perfectamente tangible. Esa posibilidad de adquirir oro y tocarlo dispara un resorte mental en el cerebro del inversor: el oro no puede fallar.

Durante el siglo XIX, cuando Occidente se rindió al patrón oro, esa convicción individual se convirtió en un principio económico: el papel moneda que se imprimía y distribuía tenía que estar respaldado por un determinado volumen de reservas de oro.

Y sin embargo, la razón última de esta creencia no tiene ningún sustento lógico: el oro, al igual que el papel moneda y el resto de bienes económicos basa su valor en la confianza. Es la desconfianza la que desinfla las burbujas, la que puede hundir cualquier divisa, cualquier mercado, cualquier producto financiero y, también, el oro. Aunque la tendencia apunta lo contrario.

Tiempos de incertidumbre

El citado reportaje de El País y los muchos que a diario se publican en la prensa especializada indican que el mercado del oro está al alza en todo el planeta. El motivo más repetido: la incertidumbre económica.

En concreto, algunos analistas, señalan que las políticas de tipos bajos de los bancos centrales estadounidense y europeo se encuentran en un callejón sin salida. Que se necesitarán medidas drásticas para salir de los mínimos históricos actuales del precio del dinero y que las consecuencias son difíciles de prever.

Otros hacen un repaso más detallado sobre por qué el oro se encuentra en un buen momento que se puede prolongar. Un reciente artículo publicado en Forbes señala tres causas: la estabilización de las extracciones de metal, las mencionadas políticas monetarias y fiscales y la alta demanda de oro de las economías china e india.

En la economía y la inversión hay mucho dinero en juego para quien acierte en el diagnóstico. Como si de un pronóstico meteorológico se tratase, cuando el oro sube y se habla de su papel como valor refugio, hay muchas probabilidades de que venga una tormenta. Pero siempre es posible que un repentino cambio de viento disipe las nubes. Intentar predecir el futuro es un ejercicio tan inútil como inevitable.

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1 comentario

27 de octubre de 2016 a las 12:39Alex
Es curioso que no habléis aquí de la política monetaria de la FED. (que es de de suma importancia) En este post de mi blog: http://www.precio-oro.com/2016/07/mas-caidas-del-precio-del-oro-factores.html , detallo la importancia de la tasa de interés US sobre los movimientos del oro. Cuando suben las tasas, los activos con rendimientos, tales bonos del tesoro, se vuelven rentables. Al contrario del oro que no produce interés.
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