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Mandela y el milagro de la transformación social y económica de Sudáfrica

Cultura de banca

18/03/2018

¿Cómo cambió el destino de un país como Sudáfrica que durante ocho décadas estuvo dominado por una minoría racista contra la población originaria arrinconada entre la pobreza y la miseria?

Tiempo de lectura: 4 minutos

Nelson Mandela

Nelson Mandela

Winston Manrique Sabogal

Periodista y director-fundador de WMagazín

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El penúltimo y definitivo capítulo de esta historia empezó en 1994 y tuvo tres pilares que fueron y son uno solo: la reconciliación nacional, la reconstrucción social y la reinvención económica, todo ello revestido de una campaña de autoestima individual y colectiva.

‘Una mejor vida para todos' fue el eslogan con el cual en 1994 el Congreso Nacional Africano (CNA) hizo su campaña a las primeras elecciones presidenciales demócratas de Sudáfrica. Las ganaron y el 10 de mayo de ese mismo año fue investido como presidente Nelson Mandela (1918-2003). Se convirtió en el primer mandatario de raza negra de un país que durante casi todo el siglo XX había estado regido por el apartheid. Un sistema racista y discriminatorio dominado por una minoría blanca que representaba solo el 15% de la población, pero poseía el 87% del territorio, mientras que la mayoría del pueblo, que eran africanos, mestizos e indios, solo poseían el 13%.

Cuando Nelson Mandela, de quien este 18 de julio de 1918 se conmemorará el primer centenario de su nacimiento, asumió la presidencia tuvo que empezar no de cero en crecimiento económico anual, sino de 0,2%. Cinco años después, esa cifra ascendió al 3%. Una cifra baja aún para absorber todos los problemas y el desempleo, pero que ayudó a salir del túnel.

La forma en la que se hizo está contada en el libro El color de la libertad. Los años presidenciales (Aguilar), de Nelson Mandela y Mandla Langa, un libro que muestra en trece capítulos una especie de milagro social y económico de un país al borde del abismo. Uno de los apartados más importantes es la transformación social y económica. Dos aspectos indisociables en cualquier economía nacional, pero sobre todo en una Sudáfrica con desigualdades abismales.

Una vez en la presidencia, Mandela comprobó que el mayor problema era el socioeconómico. El líder sudafricano había defendido la nacionalización de sectores clave de la economía, pero al conocer la realidad del país lo llevó a reconsiderar esa idea y crear una economía mixta y efectuar "una liberalización de restricciones para el movimiento de capital" de manera controlada sin traicionar sus objetivos.

Un pasaje del libro es clarificador: "Dado el legado sistemático de negligencia y empobrecimiento, hacer frente a la pobreza y la desigualdad exigía una transformación profunda del Estado y al mismo tiempo un crecimiento y una redistribución sostenidos". Ello teniendo en cuenta que el estado del apartheid tenía mecanismos laxos de supervisión y control financiero que beneficiaba a ese grupo.

Mientras limpiaba y organizaba las cuentas y creaba una nueva estrategia económica en la cual incluía la redistribución de la tierra, el gobierno de Mandela empezó por crear, mejorar y dar las necesidades básicas: servicios públicos, un plan de vivienda de más de un millón de casas, servicios sanitarios y, sobre todo, mejorar el sistema educativo.

Al mismo tiempo, apoyaron a los pequeños emprendedores, además de enseñarles y educarlos en esa gestión en la que incluso podían ir de la mano del gobierno. Ello con un elemento nuevo y vital: la participación de las mujeres en un sistema dominado por los hombres.

Nelson Mandela empezó esta transformación social y económica con el objetivo de que se perfeccionara con los años. Para ello trató de inculcar en la población principios como el equilibrio entre la libertad y la responsabilidad, y tratando de inculcar la disciplina, la ética del trabajo y la importancia de la autoestima individual y colectiva sudafricana tan maltratada durante casi un siglo. Recordó la importancia de creer en los valores de su propio pueblo.

 

Bonus literario

Las indómitas, de Elena Poniatowska (Seix Barral)

Con los ecos del Día de la Mujer, pero aún en su año, el reclamo de la igualdad en todos los sentidos es algo esencial en la vida y por eso el Bonus literario de hoy es Las indómitas (Seix Barral). Un libro de Elena Poniatowska, escritora mexicana y Premio Cervantes, sobre ocho mujeres anónimas o poco conocidas y el colectivo de las criadas, sirvientas, asistentas o empleadas del hogar. Perfiles escritos con el pulso de la cronista literaria que es, Poniatowska fue pionera en este tipo de visibilidad de las mujeres y denuncia de la desigualdad y maltrato a ellas desde los años cincuenta. Es una muestra más de su lucha permanente por darle a la mujer el lugar que le corresponde. Un libro necesario para ayudar a abrir los ojos a la sociedad.

Winston Manrique Sabogal es periodista y director-fundador de la revista literaria WMagazin.com

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