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¿Has perdido el móvil? Así puedes cerrar la sesión de todas tus cuentas

Cultura de banca

24/02/2021

Si te han robado o has perdido el móvil, y con él toda la información que guardas en este dispositivo, no te preocupes. Te damos las pautas para cerrar la sesión de todas tus cuentas de forma remota.

Tiempo de lectura: 3 minutos

Tu móvil almacena una cantidad inimaginable de información sobre ti: contactos, acceso a RRSS, rutinas diarias... además de documentos de carácter privado, como pueden ser tu nómina, DNI o incluso un informe médico.

Por eso, si pierdes tu smartphone (o te lo roban), no solo estás perdiendo el propio dispositivo, sino toda esa información que debería ser confidencial. Pero hay una solución: desvincular las cuentas que tenías asociadas a tu móvil de forma remota desde otro dispositivo.

  • Si tu móvil es Android, para desvincular la cuenta de Google, solo tienes que abrir sesión desde cualquier otro dispositivo y acceder a la siguiente ruta: Seguridad > Tus dispositivos > Gestionar dispositivos. Allí podrás cerrar la sesión en tu dispositivo perdido.
  • Si tu móvil es Apple, inicia sesión en iCloud.com. A continuación, busca el dispositivo extraviado haciendo clic en ‘Buscar iPhone' y márcalo como ‘Perdido'. Haciendo esto, conseguirás bloquearlo de manera automática.

Redes sociales

Cerrar la sesión en ellas es bastante sencillo, ya que en algunas como Instagram o LinkedIn basta con cambiar la contraseña. No obstante, te recomendamos que sigas estas recomendaciones para otras redes sociales:

  • Facebook. Accede a la sección 'Seguridad e inicio de sesión' para gestionar tus sesiones abiertas.
  • Twitter. Accede a la siguiente ruta: Configuración y seguridad > Cuenta > Aplicaciones y sesiones y desde allí podrás cerrar las sesiones que tengas abiertas en otros dispositivos.
  • TikTok. Accede al menú ‘Ajustes y privacidad' y, a través de la siguiente ruta, Cuenta > Administrar cuenta > Seguridad > Tus dispositivos, podrás cerrar la sesión del dispositivo extraviado.

Cuentas de mensajería

  • WhatsApp: lo primero que tienes que hacer es contactar con tu compañía telefónica para bloquear tu tarjeta SIM perdida. Una vez hecho esto, envía un correo a incluyendo el siguiente texto: Teléfono robado/extraviado: Por favor, desactiva mi cuenta. Además, deberás indicar tu número de teléfono completo, incluyendo el prefijo internacional (+34, en España).
  • Telegram: esta app te da la opción de desvincular tu cuenta de un dispositivo iniciando sesión en el navegador web y accediendo a la siguiente ruta: Privacidad y seguridad > Sesiones activas.

Cierra sesión en tus cuentas si pierdes el movil - Infografía 

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6 comentarios

26 de febrero de 2021 a las 04:06Esther Martín
Muchísimas gracias por la información. La comparto.
25 de febrero de 2021 a las 12:44Leticia
Desconocía estos procedimientos. Muy interesante.
25 de febrero de 2021 a las 11:52Marta Fernández-Ardavin
Genial la info. Súper útil y muy clara. Gracias.
24 de febrero de 2021 a las 18:39Rogelio Fernández
Me lo guardo. Interesante sobre todo porque cuando te sucede están en tantas cosas que es fácil que se te pase alguna por alto.
24 de febrero de 2021 a las 15:03Marga Rodriguez
Gracias por aportar una información tan útil resumida en una infografía súper clara.
24 de febrero de 2021 a las 08:07Sonia Díaz Lores
Muy útil. Todos hemos pasado por ese momento de "pánico" en el que no damos con nuestro móvil.

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¿Qué son las subcronomics?

Cultura de banca

23/02/2021

¿Cuántas suscripciones pagas al año? Si haces la cuenta, seguro que hace 15 años no tenías ni la mitad. El motivo es el boom del este nuevo modelo de suscripciones, conocido como subcronomics.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Subcronomics

Subcronomics

El modelo de suscripción comenzó a mediados del siglo XIX, cuando a cambio de un importe se podía recibir una publicación de manera periódica. En 1942, sus principios fueron apuntalados por Joseph Schumpeter en su Teoría Económica de la Innovación. En los 90, llegaron los Paquetes de Microsoft Office en los que pagábamos una licencia con una duración determinada. Desde entonces, el modelo ha ido evolucionando junto a la tecnología para adaptarse prácticamente a cualquier tipo de producto o servicio. Actualmente existen suscripciones a casi cualquier cosa: cosmética, moda, libros, vinos... y es ahí donde las subcronomics han encontrado su hueco.

Claves de la economía de suscripción

En este modelo, existen algunas ventajas para el suscriptor:

  • Se diluye el momento de pago y el umbral de toma de decisiones: no hay que hacer frente a mensualidades, ya que el pago se concentra en un momento del año. Así el suscriptor no tiene que pensar cada mes si renueva o no la suscripción, llegando incluso a olvidarse de lo que tiene contratado hasta que toca renovarlo. A largo plazo, además, es más económico hacer un único pago anual, por lo que suele salis más rentable.

  • Consumo ilimitado: a diferencia de otros sistemas, la suscripción te ofrece un consumo sin límites por una tarifa fija. Si tienes contratada una plataforma de streaming, por ejemplo, no hay límite en las series o películas que puedes ver.

  • Personalización: las suscripciones suelen estar personalizadas a los intereses de los suscriptores. Las diferentes plataformas ofrecen paquetes diferenciados para amantes del cine, las series, los deportes.... que permite al consumidor contratar lo que más se ajuste a sus gustos y no sentir que está pagando por algo que no quiere consumir.

  • Reducción de precios: ¿te imaginas cuánto costaría tener la discografía completa de Queen o Justin Bieber? Seguro que sería mucho más caro que disponer de una suscripción a alguna plataforma de streaming musical que te permite, por una cantidad al año, disfrutar de un bien o servicio por menos de lo que te costaría adquirirlo.

También existen algunas ventajas para las empresas:

  • Disposición de ingresos recurrentes: que permiten a los equipos financieros contar con mayor previsión y organización, especialmente en momentos de incertidumbre.

  • Mayor posibilidad de fidelización: a un suscriptor habituado a disfrutar del servicio es más fácil fidelizarlo. Además, la tecnología y la legislación permiten recoger datos de la experiencia de usuario para mejorarla.

  • Mayor proyección a largo plazo: sobre todo en el ámbito de las startups, el número de suscriptores es una de las varas de medir que más pesa a la hora de invertir. La facturación o el número de clientes ya no pesan tanto como el número de suscriptores, que, a la larga, garantizan unos ingresos estables a la compañía, permitiendo mayor capacidad de innovación o previsión.

Larga vida a las suscripciones

Las previsiones del banco de inversión GP Bullhound apuntan que de cara a 2022 la facturación por suscripción en el mundo puede alcanzar los 126.000 millones de euros, según recoge El País en este artículo. Tomando en cuenta el desembolso anual de 82,24 euros por cada teléfono móvil que hay en Estados Unidos y de 28,78 euros por los teléfonos del resto del mundo. En los próximos 15 años, la estimación del crecimiento del modelo de suscripción oscilará entre un 10% y un 15%, indica el mismo medio.

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1 comentario

24 de febrero de 2021 a las 08:05Sonia Díaz Lores
Desde la perspectiva del usuario, vivimos inmersos en una oferta tan amplia de contenido, que si nos planteáramos la utilidad de muchas de esas suscripciones, no las mantendríamos. Ya lo idearon los gimnasios con sus bonos anuales, sabiendo que muy pocos asisten durante todo el año.

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¿Por qué sube el precio del gas y la luz?

Cultura de banca

17/02/2021

2021 ha comenzado con una fuerte subida del precio de luz y gas que ha tenido especial incidencia por haber coincidido con la borrasca Filomena y la ola de frío que ha azotado España. Pero los incrementos tienen razones que responden a cuestiones para nada arbitrarias.

Tiempo de lectura: 3 minutos

Filomena solo fue un chivo expiatorio

Para ponernos en situación, tomaremos como ejemplo el reciente caso de principios de año. El viernes, 8 de enero de 2021, el precio de la electricidad marcó una media diaria cercana a los 95 euros por MWh, el registro más alto desde 2002; en concreto, el pico más alto se alcanzó en la franja horaria entre las 21 y las 22 del sábado 9, cuando el precio llegó a los 121,24 euros/MWh. Todo esto se tradujo en una subida del 6% con respecto a 2020, pero de un 19,3% en comparación a las facturas medias de enero del pasado año.

En lo que respecta al gas, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico cifra el incremento medio en los primeros días de este año también en un 6%, resultado de una subida del precio hasta superar los 100 euros por MWh en alrededor de la mitad de las franjas horarias. En este caso, el pico ha alcanzado los 108,97 euros por MWh en la franja horaria entre las 20.00 y las 21.00. Se trata de la primera subida del gas tras 19 meses seguidos de descensos.

Estas subidas no han sido fruto de la arbitrariedad decisional de alguna persona o entidad, sino que se debieron a la demanda y a la capacidad de producción de otros tipos de energías durante los meses más fríos, entre otros factores. Pero estas razones son, en realidad, las mismas cada vez que el precio de estos suministros fluctúa.

El precio del petróleo, los impuestos y el clima: causantes de la subida

Ante todo, el precio del gas está directamente ligado al del petróleo, que ha pasado de 47-50 dólares por barril a finales de diciembre, a los actuales 55-58 dólares, como consecuencia de la decisión de Arabia Saudí de disminuir su producción en un millón de barriles. Así, ante un precio al alza, tendremos que comprobar el estado del crudo.

En segundo lugar, no se puede olvidar el recargo impuesto por la Unión Europea a este tipo de combustible a causa de sus emisiones de CO2, para hacer frente al cambio climático y como medida para alcanzar los objetivos establecidos en el Acuerdo de París.

Por otro lado, si bien es cierto que la energía eólica es la renovable estrella de España (constituyó el 21,7% del récord alcanzado el pasado 2020 en producción de energía verde que supuso el 43,6% del total nacional), y que esta tiene la particularidad de incrementar su producción en los meses de otoño e invierno, también lo es que estos dependen de las condiciones climáticas y, si estas son adversas, su producción se ve mermada.

Además, la fotovoltaica, que siempre registra descensos en los meses de otoño e invierno debido a la reducción de horas de sol, ha sufrido una bajada todavía más intensa a causa de los días de nieve, en los que los cielos estuvieron cubiertos prácticamente todo el día.

Así, pues, según informó el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el precio de mercado del gas aumentó un 21,7% y con ello la demanda de electricidad, que a su vez disparó el precio de esta.

La dependencia de España y los problemas de Argelia

Otro factor clave en la subida de precios es la gran dependencia de España de proveedores gasísticos para hacer frente a la incapacidad productiva nacional. Según datos de 2019 nuestro abastecimiento procede de 15 países entre los cuales se encuentran Catar, Noruega, Trinidad y Tobago y Francia. Los primeros datos correspondientes al 2020 indican que de Argelia, tradicionalmente nuestro mayor proveedor, procedió casi la mitad del total del gas natural (49,2%), seguido a gran distancia por Rusia (13,9%) y Estados Unidos (9,9%).

Al hilo de esto último, cuando se registran picos de demanda en los mercados internacionales, esto se refleja en el encarecimiento de la materia en oferta, lo cual, inevitablemente, afecta a las facturas de los hogares.

Si quieres estar informado sobre el precio del gas actual y la previsión a corto plazo, te recomendamos acudir a MIBGAS.

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“Los Bridgerton”: lo que la serie de moda te enseña sobre economía

Cultura de banca

16/02/2021

Si todavía no has visto ‘Los Bridgerton’ vamos a darte un motivo más para hacerlo: aprender economía. Y es que detrás de las aventuras y desventuras de Daphne y el Duque de Hastings vas a descubrir unos cuantos conceptos sobre la economía de la época que te resultarán tan adictivos como la trama de la serie. ¡Ojo, spoilers!

Tiempo de lectura: 3 minutos

Los Bridgerton

Los Bridgerton

‘Los Bridgerton' es una de las series revelación de este 2021. La primera producción de Shonda Rimes para Netflix narra las vidas de los ocho hermanos Bridgerton mientras buscan amor y felicidad en la alta sociedad londinense. La acción transcurre durante el periodo de Regencia en Inglaterra, 1813 para ser más exactos.  

Además de su entretenida trama y sus bellos paisajes, en la serie -basada en las novelas de Julia Quinn- hay muchos detalles que nos ayudan a entender la economía de la época.

Una época de cambios

En 1813, la Revolución Industrial estaba empezando a cambiar los equilibrios de poder en el Imperio Británico. La autoridad económica de los terratenientes se empezaba a ver desplazada por la de los comerciantes, industriales o inversores, cambiando el paradigma a lo largo del siglo XIX.

La importancia de la dote

Se trata de un tema recurrente, tanto en la época como en la serie: la dote es el conjunto de bienes o dinero que una mujer aportaba a su matrimonio. En origen, esta dote servía para la manutención de la mujer y su monto iba en consonancia con la posición económica y social del novio. Otra de sus finalidades era la de ofrecer seguridad financiera para la novia tras su enlace, por lo que se establecía a modo de un ingreso anual que el matrimonio recibiría de por vida por parte de la familia de ella.

Una dote aceptable para una aristócrata de la época varía entre 2.500 y 12.000 libras al año, lo que en euros equivaldría actualmente a 375.000 y 1,8 millones de euros, respectivamente.

La dote también ofrecía a las familias la posibilidad de ascenso social, que en el contexto de cambio de paradigma que hemos visto anteriormente era fundamental. Muchas familias, tradicionalmente ricas gracias a las tierras, veían con interés el establecer lazos con otras familias de fortuna reciente (y boyante) gracias al comercio, y viceversa. Por ello, las familias ahorraban para invertir en su ascenso social y en el bienestar de sus hijas a través de sus matrimonios.

Es el caso de Daphne Bridgerton, criada en el seno de una próspera y numerosa familia y respaldada con una suculenta dote que despierta el interés de no pocos pretendientes. Sin embargo, las familias pobres que apenas podían ahorrar, o aquellas que no manejaban bien sus finanzas, no tenían posibilidad de dote para sus hijas. Una situación que en la época suponía no poder casar a una hija, prolongar la carga de su manutención y abocarla a la pobreza.

Esta situación de desigualdad entre hombres y mujeres se veía agravada por el hecho de que las leyes de herencia beneficiaban a los hijos frente a las hijas. Por ello, conseguir casar a una hija con un marido solvente era su única manera de vivir con seguridad económica.

La moda y el regencycore

¿Cuál sería el coste real del armario de estas exuberantes aristócratas a las que vemos constantemente visitar a su modista de confianza? El gasto anual en ropa de una dama en este periodo estaba presupuestado en unas 40 libras de la época, que en la actualidad equivalen a 5.255 libras, es decir, 6.000 euros al año.

El impresionante vestuario de la serie, seleccionado por Ellen Mirojnik, es otro de sus alicientes. Sus más de 7.500 trajes reflejan el modo de vestir de las jovencitas y damas de la aristocracia inglesa en los primeros años de 1800 y su influencia no se ha hecho tardar en notar. El primer informe Lyst del año desvela que los estilismos que aparecen en 'Los Bridgerton' han resucitado la tendencia del Regencycore, es decir, aquellas prendas que se llevaban en la época de la Regencia en Inglaterra (1811-1820).

En línea con esto, El Mundo recoge los datos de eBay Reino Unido. En las últimas semanas desde el estreno de la serie, las búsquedas de corsés en la web crecieron 39%, las de blusas de encaje un 37%, las de los vestidos con mangas abullonadas, un 26%, y las de diademas de plumas y gemas, un 25%.

Mansiones y palacios

Otro de los aspectos destacados de ‘Los Bridgerton' son sus localizaciones. A través de ellas visitamos espectaculares palacios y mansiones exquisitamente decoradas con impresionantes jardines.

La residencia de la familia Bridgerton es, en realidad, Ranger's House, una mansión georgiana situada en Greenwich Park, Londres. Actualmente es propiedad del patrimonio del Reino Unido y aloja en su interior un museo. Se calcula que su precio asciende a 35.233.027 libras, más de 40 millones de euros.

Por su parte, el palacio de la reina Charlotte es el Hampton Court Palace, en Surrey. Se trata de la residencia del rey Enrique VIII y es uno de los palacios más extensos de todo el Reino Unido. Está valorado en 473.096.481 libras, superando los 538 millones si lo convertimos a euros.

Después de que más de 82 millones de personas en todo el mundo hayan visto la primera temporada de la serie, la más vista en la historia de Netflix,  solo nos queda preguntarnos ¿qué otras curiosidades económicas nos dejará la segunda?

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2 comentarios

16 de febrero de 2021 a las 10:32Lola
Me gustó mucho esta serie, es divertida. Además de economía, refleja la desigualdad entre hombres y mujeres en esa época y, por suerte, esta desigualdad va desapareciendo.
16 de febrero de 2021 a las 08:56Leticia
Muy interesante. No se me habría ocurrido pensar que esta serie enseñase economía.

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Un año de Covid en los mercados: análisis de shock y tendencias

Cultura de banca

15/02/2021

La Covid-19 ha impactado en muchos aspectos de nuestra vida. Los mercados y la economía no se han visto exentos de las consecuencias. Ignacio Ezquiaga hace un repaso del 2020, analizando el shock y tendencias desencadenadas por la irrupción de la pandemia.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Un año de Covid en los mercados

Un año de Covid en los mercados

Ignacio Ezquiaga

Director Corporativo de Banca Privada y Gestión de Activos

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Es obvio que 2020 ha sido un año difícil y complejo para todos, dramático para muchos. También para la gestión de carteras, de fondos perfilados o para el asesoramiento, que han tenido que lidiar con la elevada incertidumbre provocada por el hecho extraordinario de la pandemia de la covid- 19. Interpretar correctamente las sorpresas, con calma y profundidad, se ha reafirmado como una de las claves para el éxito. La contemplación del universo de inversión a una escala global, en geografías y clases de activos, ha sido otro elemento fundamental.

En este post repasamos la interpretación de lo sucedido en el año desde el punto de vista de la gestión o el asesoramiento de carteras de inversión.

El shock de la pandemia y las tendencias subyacentes

Hay que remontarse algunos años atrás para entender el momento en el que surgió la terrible sorpresa de la pandemia. El ejercicio 2019 fue muy positivo, con subidas del precio de las acciones en todos los mercados, que venían a compensar sobradamente las caídas de 2018, cuando la guerra comercial y la tensión geopolítica originada por la nueva presidencia de EEUU generaron la máxima incertidumbre sobre la continuidad de la globalización que había guiado el crecimiento mundial en las tres décadas previas.

Nosotros interpretamos entonces que las caídas de 2018 no eran sostenibles y la recompensa vino en 2019. A pesar de la guerra arancelaria, ese año recuperó con creces lo perdido en 2018, conforme la evidencia mostró que el mundo seguía creciendo con fuerza, a pesar de los nuevos aranceles, y que el objetivo de la guerra comercial se circunscribía a China.

Se iniciaba así 2020, en un clima bastante optimista basado en la capacidad de resiliencia de la economía global, con EEUU y China a la cabeza, la UE lastrada por el proceso de Brexit y la herencia de la crisis del euro; y los temas de arquitectura institucional siempre pendientes.

Pero en febrero surgió la sorpresa de la extensión del coronavirus a Europa y después, a todo el mundo. La respuesta de las bolsas fue un descalabro inicial (febrero y marzo de 2020) del 34% en EEUU y del 38% en la Euro Zona, en solo cuatro semanas, conforme se conocía la extensión de la enfermedad y su carácter letal. Los tipos de interés de largo plazo bajaron fuertemente en EEUU y en las demás áreas, hasta niveles inconcebibles. Algo que no tenía precedentes y era resultado de la extensión del pánico en los mercados ante una sorpresa que rompía con la hoja de ruta marcada del consenso previo.

Tras un análisis profundo, tratando de no dejarnos llevar por el nerviosismo del mercado, apostamos por que éste descontaría pronto la verdadera naturaleza de esta sorpresa: el carácter temporal del shock, que implicaba la necesaria paralización de una parte de la economía hasta reconducir los contagios a límites que frenaran el peaje de las muertes y no colapsaran el sistema sanitario, "ganando tiempo" hasta la generación de las vacunas eficaces contra la covid-19, que en última instancia terminarían con el episodio, pero que precisarían de fuerte inversión en investigación y tiempo de pruebas para su aprobación y planes de vacunación masiva.

Así fue la pauta del resto del año. Gradualmente, y a pesar de las distintas olas de contagio que se sucedían, a pesar del sufrimiento humano de la persistencia de la pandemia, el mercado comenzó a recuperar niveles, para terminar en positivo en países como EEUU y China, aunque no resurgió del negativo en otros, como Europa o España.

Las expectativas que cristalizan en los precios cotizados comenzaban a anticipar así el final de la pandemia, sobre todo a partir del cambio cualitativo de la testación de las primeras vacunas tras el verano y, en paralelo, volvían a poner el foco en las tendencias subyacentes de las economías.

Gráfico Un año de Covid en los mercados

El análisis del shock

La pandemia es un shock temporal de larga duración, que ha puesto a prueba no solo los sistemas de salud pública de todos los países, sino también las economías y la capacidad de las políticas económicas. También la gestión de activos y de carteras de inversión.

Algunos elementos clave a analizar y prever están siendo los siguientes:

  • Confinamiento y gestión de la salud pública: no hay un dilema entre salud y economía. Solo los países que han terminado con los contagios masivos, incluso antes de la vacunación, mediante estrictos confinamientos, han restaurado la normalidad en sus economías.
  • Vacunas disponibles y vacunación masiva: las vacunas se han desarrollado en un tiempo récord y, gracias a ello, se ha abierto un horizonte de terminación de este episodio. No obstante, la capacidad de producción y de distribución, así como la eficacia contra posibles mutaciones futuras del virus son elementos abiertos que generarán volatilidad en el primer trimestre de 2021 hasta que la evidencia marque claramente el camino hacia la inmunidad de grupo.
  • El arsenal de medidas utilizadas para poder "ganar tiempo", compensando rentas en familias y empresas, evitando la destrucción de la capacidad productiva y sosteniendo el consumo privado, ha sido impresionante y no tiene precedentes:
    • Políticas monetarias: reforzamiento del carácter acomodaticio de las políticas con tipos de intervención en mínimos y programas de compra de activos en máximos. Cuando haya pasado lo peor y los contagios vuelvan a ser limitados, los mercados debatirán la senda de desmantelamiento, el nuevo forward guidance de tipos de interés y el tapering (calendario de reducción de las compras).
    • Políticas presupuestarias: compensación de rentas de familias y empresas, así como programas de gasto preparados para apoyar la recuperación. No obstante, la carga de deuda pública y privada a absorber una vez se normalicen las economías, será muy significativa y el entorno macro será decisivo para la continuidad de unos tipos de interés reales negativos que ayuden en el proceso de digestión de la deuda. De ahí la importancia en el caso de la UME de la senda "federalizante" emprendida por sus finanzas.

Las tendencias subyacentes

A mediados de los años 80, el mundo entró en una fase larga de transformación de los aparatos productivos y de las empresas, fundamentalmente basado en la tecnología y la globalización de la producción: las cadenas de valor globales o la economía de plataforma son ejemplos de cambios con gran repercusión en los resultados y el entorno competitivo. El desarrollo de esta transformación pone un común denominador a los ciclos más cortos que se han ido sucediendo desde entonces.

Ahora, las tendencias de largo plazo también han seguido su curso y no se han visto alteradas -antes bien, se han acelerado-- por un episodio extraordinario y temporal como la pandemia. Siguen marcando una base positiva para las acciones cotizadas a escala global, aunque con efectos muy diferentes dependiendo de la capacidad de adaptación de cada una.

Además, varios cambios geopolíticos de calado han tenido lugar mientras la pandemia acaparaba los focos, con una contribución también positiva:

  • En EE.UU.: presidencia y mayorías demócratas en Congreso y Senado:
    • Retorno a las relaciones multilaterales e impulso del comercio internacional y probablemente de la globalización.
    • El gran paquete de estímulo, más orientado al crecimiento, después del plan de rescate ya en marcha.
    • No obstante, el "check and balance" que caracteriza a las instituciones en EE.UU. sigue vigente: los demócratas están lejos de las mayorías necesarias en el Senado para realizar grandes cambios legislativos. Además, el rol del Tribunal Supremo, renovado ampliamente por el anterior presidente, también debe tenerse en cuenta.
  • Brexit: capítulo de incertidumbre cerrado.
  • Giro "federalizante" en el presupuesto comunitario para financiar de momento con deuda, después con impuestos, el ambicioso plan de recuperación "Next Generation UE". Al prever una futura financiación de este mediante tributos propios, es claramente un paso en la línea de un salto "hamiltoniano" (se usa este término para aludir a la referencia histórica del Hamilton, el presidente que dio el gran salto al presupuesto federal en la fundación de EE.UU.

Conclusiones

Pensamos que 2021, con las vacunas en proceso de aplicación masiva, será un año de fuerte recuperación de las economías y de los beneficios empresariales. Ello podría dar continuidad a las subidas de las bolsas y especialmente a las europeas y la española, que quedaron rezagadas por la alta sensibilidad de los países mediterráneos a los flujos masivos de turismo internacional y nacional.

Mientras, las tendencias subyacentes seguirán su curso, favoreciendo a los países que mejor se han ido posicionando en tecnología y medioambiente. Hasta ahora, EEUU y China han liderado el salto tecnológico. Ahora es el tiempo para la Unión Monetaria, seguramente con el impulso de su plan de recuperación. Además, es previsible un avance en el comercio internacional, con conflictos que volverán a gestionarse más multilateralmente. En este contexto, habrá una mayor convergencia en crecimiento a lo largo del año, sobre todo, cuando se restaure la movilidad internacional de personas.

Las políticas fiscales y monetarias mantendrán previsiblemente el rumbo en 2021, hasta consolidar la recuperación, por lo que estamos ante un año que supondrá un gran cambio positivo. Esto favorecerá la renta variable, por lo que seguimos apostando en nuestras carteras gestionadas y en los fondos perfilados por un peso ligeramente sobre ponderado para las acciones.

Será también año de ascensos de tipos de interés de largo plazo, en EE.UU. sobre todo, pero creemos que serán suaves. Por eso, estamos reduciendo el peso de los bonos gubernamentales americanos más largos en duración en las carteras.

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