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Se acercan fechas decisivas para Grecia

Estudios y análisis

24/04/2015

La primera importante será el 12 de mayo. Habiendo transcurrido la mitad del plazo que se dieron Grecia y UEM para alcanzar un acuerdo que desbloquee el último tramo del segundo rescate (7.200 millones de euros), prácticamente no se han producido avances por la resistencia del gobierno griego a las reformas y la tensión entre las partes ha aumentado.

Varoufakis

Varoufakis

José Ramón Díez Guijarro

Director de Estudios de Bankia

Los principales interrogantes que se abren a corto plazo son los siguientes:

  • ¿Qué se puede esperar del Eurogrupo de este viernes?

    No es previsible que se logre un avance significativo en las negociaciones de este fin de semana porque las posturas siguen alejadas y Grecia todavía puede hacer frente a sus obligaciones de pago más inmediatas.

  • ¿Cuáles son los compromisos financieros de Grecia para los próximos dos meses?

    Su situación financiera es compleja. El propio viceministro de finanzas ha reconocido que necesita 400 millones de euros para cubrir las obligaciones de pago de abril. Estos graves problemas de liquidez se han puesto de manifiesto esta semana, al aprobar el Gobierno un decreto que obliga a los organismos públicos (ayuntamientos y empresas públicas) a transferir sus reservas de liquidez al Estado. También está en negociaciones con grandes empresas griegas para que le presten dinero.

    Los próximos desembolsos a acreedores internacionales son:

    - Con el FMI: 186 millones de euros el 1 de mayo, 774 millones el 12 de mayo, 1.573 millones en junio y 464 millones en julio.

    - Con el BCE: el 20 de julio los pagos ascienden a 3.600 millones.

    La primera fecha relevante por el riesgo de impago se produce en la segunda semana de mayo (día 12). Lo más probable es que, al menos hasta esa fecha, se prolonguen las negociaciones y se incremente la tensión en los mercados financieros.

    Dicha fecha, siendo importante, no es decisiva. Si Grecia no atendiera ese pago al FMI, dispondría de un periodo de gracia de un mes antes de que se declarase, formalmente, el impago.

     

    Cierto es que, hasta ahora, ninguna economía desarrollada ha recurrido a ello y supondría un precedente que todos querrán evitar.

    En cualquier caso, sin un acuerdo con UEM pero con la tesorería del resto de organismos públicos griegos, podría llegar, con suerte, hasta junio o, quizás, hasta julio antes de verse obligada a un impago; pero no más allá.

  • ¿Qué ocurre si, finalmente, no hay acuerdo?

    Hay dos posibilidades:

    1)      La falta de acuerdo podría conducir a un impago (en forma de moratoria) pero no a una salida de UEM. Se trataría de un escenario con probabilidad moderada (20%) y de carácter temporal.

    Consecuencias para Grecia:

    - En el caso de los bancos griegos, la clave reside en si mantienen o no su acceso a la línea de financiación de emergencia del BCE (prestamista de última instancia).

    - Riesgo de fuga de capitales que obligaría a establecer estrictos controles de capitales.

    - Pérdida de acceso a financiación exterior, tanto pública como privada.

    - Avalancha de impagos del sector privado.

    - Tensiones sociales y políticas que podrían desembocar en la convocatoria de nuevas elecciones.

    En suma, todo lo anterior no se puede afrontar sin recuperar la capacidad de emitir una nueva moneda, lo cual no implica que, necesariamente, Grecia tenga que abandonar la UEM. De hecho, hay una corriente de opinión que mantiene la tesis de que se puede permanecer en la UEM manteniendo, además del euro, otro medio de pago de curso legal. Para superar la crisis de liquidez Grecia podría poner en circulación un instrumento financiero, similar a los pagarés, que permita saldar deudas internamente (los llamados IOUs -I owed you, empleados en California en 2009) ante la imposibilidad de hacerlo en euros. Con los IOUs podría pagar pensiones, salarios y otros beneficios sociales. Tales pagarés serían transferibles, no tendrían vencimiento y a interés cero. El problema es que, si su uso se generaliza para pagar salarios y pensiones, podría convertirse en una nueva moneda secundaria, que se depreciaría rápida e intensamente frente al euro, mejorando la competitividad pero empobreciendo substancialmente a la población.

    2)      La opción más traumática sería un impago (repudio de la deuda) con salida de UEM. Se trataría de un escenario con probabilidad baja, del entorno del 5%, dado que es claramente el que más perjudica a todos y tampoco es el desenlace que quieren los griegos.

    La principal diferencia entre las opciones 1 y 2 es que la primera puede ser reversible (si la situación económica de Grecia mejora substancialmente y termina llegándose a un acuerdo), mientras que la segunda no lo es. No obstante, cuánto más tiempo persista la convivencia de los dos instrumentos de pago (euro y pagarés) más dificultades existirán para que Grecia pueda retornar a la "normalidad".

    Consecuencias para UEM de que no haya acuerdo y se produzca un impago:

    - Pérdidas económicas. La exposición directa de los países UEM a Grecia supera los 200.000 millones de euros (EFSF y créditos bilaterales) a los que habría que sumar en torno a 110.000 millones en riesgos contraídos por el BCE (70.000 millones a través de la línea de emergencia ELA tras aumentar esta semana en 1.500 millones). En total, la exposición de UEM a Grecia se sitúa en torno al 3,0% del PIB comunitario.

    - Riesgo de contagio. Es el principal riesgo, pues puede afectar a la confianza de los inversores en el resto de países periféricos.

  • ¿Cuál es el escenario más probable?

    El escenario más probable (75%) es que se llegue a un acuerdo in extremis (que puede ser el 11 de mayo o un mes más tarde) forzado por la presión de los mercados y el apremio de una quiebra inminente del Estado griego. Este acuerdo podría permitir ganar tiempo nuevamente mientras se negocia un tercer programa de ayuda que aporte una solución más estructural.

    Este hipotético tercer programa de ayuda podría, incluso, contemplar una reestructuración pactada de la deuda griega, en la que no se verían afectados el FMI y el BCE, pero sí los estados. Esto permitiría que Grecia siguiera dentro del euro, con acceso a financiación del BCE (que volvería a aceptar su deuda como colateral) y con mayores probabilidades de volver a poder financiarse en los mercados internacionales, pues tendría mayor solvencia

Conclusión

Grecia afronta un riesgo de liquidez a corto plazo que puede resolverse mejor (un acuerdo con UEM), peor (impago y emisión de algún instrumento financiero, sin necesidad de salir de UEM) o mucho peor (impago y salida del euro). Si se gestiona razonablemente bien este problema de liquidez logrando un acuerdo aumentarían las opciones de dar, en los meses posteriores, una solución estructural al problema de solvencia de la forma menos traumática.

Créditos de la imagen de cabecera: EU Council Eurozone

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