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El tiempo como mejor aliado de la economía

Cultura de banca

08/04/2018

El tiempo lo toca todo, lo moldea todo. Incluso la economía como la conocemos hoy es hija suya. Aunque el tiempo es un concepto abstracto, su organización en unidades de tiempo no solo ha impulsado el desarrollo de la humanidad, sino que ha delineado su destino, sobre todo en los últimos dos siglos.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Tiempo

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Winston Manrique Sabogal

Periodista y director-fundador de WMagazín

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¿Cómo, cuándo y por qué tiempo, economía y trabajo se hicieron aliados o socios impensables y ahora indisociables? Rüdiger Safranski lo cuenta en un libro que es una clase magistral: Tiempo. La dimensión temporal y el arte de vivir (Tusquets). La obra del filósofo alemán recuerda el recorrido, percepción e influencia del tiempo a lo largo de la vida en sus diferentes apartados, pero en todos ellos está presente su influencia en la economía y de lo que de ella deriva. 

Si antes la humanidad se regía por la luz solar y los ciclos de la Tierra, es a partir del siglo XIX cuando la vida cambia. Se habla sobre todo de la Revolución Industrial, por supuesto, y de las dos grandes corrientes económicas, capitalismo y socialismo-comunismo, claro que sí. Pero detrás de estos dos grandes sistemas político-económicos y sociales está el Tiempo, su administración, su gestión, su organización. Y hay un momento clave: cuando se decidió unificar la hora para los trenes, sincronizar sus salidas y llegadas e Inglaterra introdujo el Tiempo Medio de Greenwich, GMT.

Esa gestión del tiempo en el apogeo de la Era Industrial facilitó la producción en serie, el desarrollo de un sistema económico en la búsqueda de un mayor rendimiento empresarial. Cada máquina está hecha para hacer su producto en determinadas unidades de tiempo, lo que significa que el empresario sabe qué beneficio puede obtener de ella y en función de esto desarrolla su empresa. Incluso el tiempo que tarda el tren o cualquier otro medio de transporte en llevar una mercancía cuenta en las cuentas de una empresa.

En la economía y sus alrededores todo está cronometrado. El tiempo modela la empresa, desde las horas de un empleado y su cálculo de productividad hasta una máquina de la cual se sabe con precisión lo que aporta.

Incluso el cambio de hora que se hace en Europa en primavera y otoño es para rentabilizar más el tiempo. Porque en la economía el tiempo sí es oro.

El tiempo marca el ritmo de la economía, de los negocios.

En esta clase magistral de Safranski sus palabras no solo analizan el pasado del manejo del tiempo, sino que lo más interesante es cómo en este presente ese tiempo, que es uno solo por siempre y para siempre, se manipula para acelerarlo y hacerlo más rentable, productivo.

El tiempo es sobre todo futuro, viene a decir Safranski. Uno de los lemas más éxitos que ha cambiado la mentalidad del ser humano y concepción de su vida es que mientras antes se ahorraba como pilar esencial, hoy la cuestión es el crédito: cómprelo hoy y páguelo después. "La actividad económica también es siempre una transacción con el tiempo", afirma el filósofo alemán.

Otra idea clara es: "La escasez de tiempo que se presenta en sistemas de acción tiene como consecuencia la cosificación del tiempo, hasta su transformación en mercancía".

De ahí que cobre vigencia la fórmula de Paul Virilio de que estamos "parados con velocidad vertiginosa". El debate cultural será, o es, según Peter Glotz, citado por Safranski, "entre los aceleradores del capitalismo digital y los desaceleradores".

Es decir: ganar tiempo para vivir o dejarse arrastrar por el torbellino de la ganancia, de la cosificación del tiempo y su mercantilización a extremos inhumanos. Porque como dice Safranski: "Intentando triunfar sobre el tiempo, caemos por completo bajo su dominio". Solo el tiempo lo dirá.

Bonus Literario

Mareas del mar, coordinada por Luis Antonio de Villena (Visor Libros)

En un momento en que el tiempo parece acelerado nada mejor que contrarrestarlo con la poesía. Con la celebración y disfrute del tiempo de manera amistosa y enriquecedora a través de las palabras. Mareas del mar puede ser una obra balsámica, no solo por su título que ya adentra al lector en otro tiempo, sino porque sus páginas guardan parte de lo mejor de la poesía en español de los últimos treinta años. La que ha galardonado el Premio Loewe de Poesía, tanto en poetas conocidos como de aquellas voces jóvenes. Desde aquel 1988 cuando lo obtuvo Juan Luis Panero con Galería de Fantasmas, hasta Ben Clark que lo recogió este 14 de marzo de 2018 por La policía celeste, y Luciana Reif, en Creación Joven, por Un hogar fuera de mí.

Winston Manrique Sabogal es periodista y director-fundador de la revista literaria WMagazin.com

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