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El futuro se imprime en 3D

Cultura de banca

05/10/2017

Imagina un futuro en el que pudieras imprimir en casa los zapatos que calzas, los juguetes con los que juegan tus hijos o incluso la pizza que vas a cenar. Pues bien, este futuro ya es presente gracias a los avances de la impresión 3D, utilizada en ámbitos tan dispares como la automoción, la moda, la gastronomía o la medicina.

Si nos ponemos escépticos, habría que decir que han pasado más de 30 años desde que Chuck Hull patentó su estereolitografía, el precedente directo de la impresión 3D, que se basaba en la impresión sucesiva de finas capas de material gracias a la luz ultravioleta.

Desde entonces han pasado tres décadas en las que su implantación ha ido despacio, como reconocía en este artículo en The Economist. Pero no hay campo en el que no haya habido avances constantes.

Impacto millonario

Siendo conscientes de esta inercia positiva, es posible que la impresión 3D pueda tener un impacto de hasta 550.000 millones de dólares (463.000 millones de euros) en 2025, según augura la consultora McKinsey en el informe ‘3D printing takes shape', en el que apunta que esta tecnología permitirá acelerar el ciclo de desarrollo de un producto, generar nuevos modelos de negocio, impulsar nuevas estrategias de producción y modificar las actuales fuentes de ingresos.

Pero ¿qué ventajas aporta la impresión 3D a los procesos de producción?:

  • Permite hacer trabajos bajo demanda y personalizados.
  • Simplifica la cadena de suministro.
  • Reduce el volumen de desperdicio de materiales.
  • Supone un ahorro del 65% de energía, el desperdicio de materiales se reduce un 90%, el tiempo que se tarda en transportar los productos al mercado es un 95% inferior y se ahorra un 20% en costes indirectos, según expone AT Kearney en el informe ‘3D printing: a manufacturing revolution'.

Con estos beneficios, no es de extrañar que la impresión 3D haya comenzado a asentarse en diversos ámbitos de la vida. Veamos algunos de ellos:

Automoción

Es una industria con procesos de fabricación muy estructurados y exigentes y en la que los cambios llevan su tiempo. Pero la noticia de que Mercedes-Benz ya produce en cadena repuestos para camiones mediante este procedimiento y que además lo hace con metal ya anuncia que algo está cambiando.

Lo cierto es que este sector tiene en la impresión 3D un aliado en el diseño y prototipado de los nuevos vehículos y de cada una de sus piezas. Con esta tecnología se elimina "la necesidad de fabricar herramientas especiales o moldes específicos para piezas prototipo que, mientras se va definiendo el diseño definitivo, probablemente se tengan que modificar en varias ocasiones", señala Prudencio Lozano, Ingeniero Electrónico y Director Internacional de Proyectos Industriales del Grupo Sicnova.

¿E imprimir tu propio coche? Por poder, se puede. Pero hay que tener mucho talento y conocimientos para poder hacer un superdeportivo como el que se fabricó este estudiante chino, que se dejó el presupuesto en el chasis y tuvo que conformarse con un motor muy limitado.

Moda y decoración

La industria de la moda es otra de las que se suele citar cuando se habla de impresión 3D. Y es que ejemplos no faltan: Danit Peleg, diseñadora israelí, se hizo mundialmente famosa por su colección de ropa hecha 100% con una impresora. Antes que ella, el finlandés Jane Kyttanen hizo lo propio con los zapatos, que tenían la virtud añadida de producirse a la medida de los pies que los han de calzar.

Ropa y zapatos se hacen de materiales distintos y es que cuando hablamos de impresión 3D en realidad nos referimos a un conjunto de técnicas muy distintas y con gran variedad de materiales. Así que ya es hora de que, como explica Fernando Coladas, experto en la materia, nos quitemos de la cabeza la imagen de una máquina para hacer ‘figuritas': "Es un robot que maneja un cabezal con el que se puede sacar desde plástico fundido hasta la generación de tejidos para la medicina o la gastronomía".

A estos avances textiles hay que añadir los que ha experimentado la decoración. La lujosa marca Louis Vuitton ha sido una de las primeras al unirse a esta revolución tras presentar dentro de su colección de objetos nómadas una silla-cápsula, de nombre Cocoon, fabricada parcialmente con elementos impresos en 3D.

Alimentación

¿La gastronomía? Sí, también. Hay muchos ejemplos de este tipo, pero el último que hemos conocido tiene relevancia empresarial. Hace años que se aplica la impresión en chocolate, aunque su uso es limitado. Ahora, la empresa belga Miam Factory ofrece a pasteleros y chocolateros la impresión de piezas únicas con distintas texturas y el diseño que escojan.

También la NASA ha investigado estos usos financiando la iniciativa de Anjan Contractor, un ingeniero que creó una máquina capaz de imprimir pizzas.

Medicina y salud

La posibilidad de hacer productos a medida, de precisión, es la gran virtud de estas técnicas. Sobre todo cuando hablamos de cuestiones menos dulces y más vitales como la salud: un proyecto del hospital madrileño La Paz prevé "fabricar las primeras córneas para uso clínico en cinco años" y producirlas "a medida del paciente en el plazo de una semana". A partir de materiales biológicos y células madre podría hacerse mediante una impresora 3D.

Sin salir de la medicina ni de España, la siguiente parada está en Cella Medical Solutions o EntresD, dos compañías dedicadas a crear réplicas de los órganos de los pacientes o de sus vasos sanguíneos para que los médicos sepan qué se van a encontrar antes de entrar al quirófano.

En casa

Por supuesto que las máquinas no son iguales que las profesionales, pero si uno tiene curiosidad y quiere probarlo, hay impresoras 3D domésticas a precios razonables.

¿Qué sentido tienen? Por el momento poco más que el curioseo, pero si eres habilidoso y quieres, por ejemplo, fabricar juguetes con el rostro de tus hijos, puedes hacerlo. O incluso que lo hagan ellos mismos.

Pero, como advierten Jordi Fontrodona y Raül Blanco en su exhaustivo análisis sobre esta cuestión, "el contrapunto a este futuro de impresión doméstica lo da el hecho de que la tecnología 3D, junto con software libre, podría facilitar la impresión doméstica de pistolas u otras armas con relativa facilidad". "Esto muestra el potencial de esta tecnología para crear dilemas éticos y reguladores y para distorsionar industrias", apuntan.

Además, esta tecnología tiene otros dos importantes desafíos, como destaca la consultora EY en el informe ‘3D printing taxation issues and impacts': los derechos de autor y copyright (¿quién es el dueño del producto? ¿El diseñador? ¿El programador? ¿La empresa o particular que lo fabrique?) y el problema fiscal (¿dónde se pagan los impuestos? ¿dónde se diseña o dónde se imprime?).

Al margen de los dilemas que esta tecnología pueda suscitar, lo cierto es que, dentro de poco, lo que comes, lo que usas e incluso lo que te cura salga de una impresora 3D.

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