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La economía baja en residuos que defiende la UE

Cultura de banca

22/08/2018

La sostenibilidad del medioambiente sigue siendo una asignatura pendiente y por ello la Unión Europea apuesta por la economía circular, basada en el reciclaje y reducción de los desechos. Además, el Parlamento Europeo ha aprobado la aplicación de una serie de medidas para evitar la producción de residuos y aprovechar los recursos obtenidos de la naturaleza.

 

Su estrategia se centra en:

Tiempo de lectura: 4 minutos

Economía baja en residuos

Economía baja en residuos

1.    Aumentar el reciclado de los residuos

La Unión Europea espera que para 2035 los países miembro reciclen el 65% de los residuos municipales. Entre medias, se encontrarán con dos metas: en 2025 se tendrá que llegar al 55% y en 2030 al 60% de desechos reciclados.

El objetivo final es asumible, ya que los países de la Unión Europea reciclan el 45% de los residuos municipales. Sin embargo, aquellos países que se encuentran a la cola del reciclaje tendrán cinco años extra para conseguir esos objetivos. España es uno de los países que suspende en reciclaje, ya que solo se recicla el 29,7% de los desechos. En el lado opuesto se encuentra Austria, que recicla más de la mitad de los residuos que genera.

2.    Limitar los vertidos de los vertederos

A pesar de que el vertido de residuos en vertederos se ha reducido en más de un 59% desde 1995, la Unión Europea pretende que en 2035 no se supere el 10%. La disminución de los desechos que acaban en los vertederos se debe a políticas que Europa ha ido implantando poco a poco, como la directiva de envases y embalajes o la directiva de aparatos electrónicos.

Además, cada uno de los estados pertenecientes a la Unión Europea tiene la obligación de reducir los desechos municipales que acaban en los vertederos. De esta manera para 2030, todos los países tendrán que reciclar y aprovechar aquellos productos que se pueda con el fin de evitar que acaben en vertederos.

3.    Recogida obligatoria de materia orgánica

Los cubos específicos y exclusivos para la basura orgánica serán habituales en las calles de los países miembros de la UE a partir del 31 de diciembre de 2023. Madrid es una de las ciudades que se ha unido a ello, aunque no todos los edificios de casas cuentan con un cubo de tapa marrón. Los residuos orgánicos se pueden aprovechar en el sector agrícola o en la generación de biogás.

4.    Medidas de reutilización y sistemas depósito, devolución y retorno

La reutilización de los envases de alimentos y bebidas es otro de los objetivos a cumplir de la Unión Europea. Países como Alemania cuentan en los supermercados con puntos de recogida de envases. Los ciudadanos pagan un suplemento de 8 a 25 céntimos por la bebida, que luego recuperan una vez depositan la botella en estos puntos. De esta manera, el país recicla el 99% de los envases y ayuda a la limpieza de las calles de sus ciudades.

Asimismo, las industrias alimenticias deberán innovar en el tipo de envases que utilicen, ya que estos tendrán que tener un nivel bajo o inexistente de materiales tóxicos. La Unión Europea establece que las industrias deben promover la reutilización y el reciclado mejorando "la refabricación, el reacondicionamiento y, en su caso, la adaptación de los productos a nuevos fines, así como las plataformas colaborativas".

5.    Reducir el plástico de un solo uso

La batalla contra el plástico de un solo uso se ha fortalecido este año y no va a terminar hasta que cada persona sea consciente de los problemas que ocasiona tanto en la flora como en la fauna que habitan en el planeta.

Desde el 1 de julio los españoles tienen que pagar por las bolsas de plástico. El Gobierno además estableció que en 2021 estarán prohibidas. Solo podrán comercializarse aquellas que estén fabricadas con materiales reciclados.

Por su parte, la Unión Europea ha desarrollado un plan para incorporar sistemas de recogida de plásticos en las instalaciones portuarias. Con este método se reducirían los envases y bolsas de plástico que acaben en el mar. Sin embargo, no parece una medida definitiva, ya que como explica Rosa García, directora de Rezero-Fundación para la Prevención de Residuos, "la mejor solución sería hacer pagar por los plásticos de un solo uso, que era lo que inicialmente se apuntaba".

6.    Reducir el derroche de alimentos

Los españoles tiran a la basura 7,7 millones de toneladas de alimentos cada año. Los hogares son los que más comida desperdician, alcanzando los 3.000 millones de euros de pérdidas al año.

La Unión Europea marca unas pautas y unos objetivos para acabar con el derroche de comida. En 2025 se deberán reducir al 30%, mientras que en 2050 se llegará al 50%. Cada uno de los estados miembro deberá aplicar sus propias medidas para acabar con el despilfarro de alimentos en hogares, restauración, distribución e industria.

En el foro Efeagro Alimentación responsable y hábitos de consumo, celebrado el pasado mes de diciembre, se establecieron algunos de los motivos por los que el derroche de alimentos es tan elevado. Entre ellos destacan la fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, el tamaño de los envases (en ocasiones son muy grandes) o las promociones que incitan a comprar más. Sin embargo, la educación de los individuos en sus hábitos de compra es el principal rasgo para reducir el derroche de alimentos.

7.    Reciclaje de material textil

Como ocurre con la basura orgánica, el material textil también deberá reciclarse en contenedores específicos a partir de 2020. Las tiendas ‘low cost' que ofrecen ropa de temporada a bajos precios ha incrementado el consumo de moda en los últimos años. El precio bajo, además, contribuye a que pasada la temporada esas prendas con unos pocos usos acaben en la basura.

Cada uno de los españoles se hace con una media de 34 prendas nuevas al año, mientras que desechan 12 kilos de ropa anualmente, como indica la Asociación Ibérica de Reciclaje Textil (Asirtex). La industria textil es la segunda más contaminante y la mayoría de sus vertidos acaban en el mar. Por ello, España ha prometido a la Unión Europea recuperar 490.000 millones de kilos de ropa usada. Actualmente, 300.000 kilos acaban en los vertederos, informa Asirtex.

Tiendas como Zara o H&M han instalado contenedores para depositar la ropa que ya no usamos. Humana es otra de las entidades que lucha por el reciclado de prendas de ropa, y solo en el municipio madrileño de Robledo de Chavela se han recuperado 7 toneladas de ropa, las cuales se tratan y se dividen en reutilización, reciclaje para crear otros textiles y residuos.

8.    Aumentar las responsabilidades de los fabricantes

La contaminación llega de las industrias y de los materiales que fabrican. Por este motivo, la UE aplica nuevas normas que los fabricantes deben adaptar e incluir en sus procesos de fabricación. No solo en la fase de producción deben tener el objetivo, sino también en los materiales que usan. Estos tienen que ser no contaminantes y más duraderos para que la vida de los productos sea más alta y evitar así el exceso de basura y desechos mal reciclados.

Una de las opciones que se plantean es que las industrias contaminantes paguen un impuesto o una tasa en función de la contaminación producida. De esta manera, los productos tendrían una mayor calidad y su fabricación sería menos contaminante.

9.    Incremento del PIB y ahorro para los empresarios

La economía circular "permitirá incrementar el PIB hasta en 7 puntos, y esto quiere decir 400.000 empleos en la UE, de los cuales 52.000 corresponden a España", afirma el eurodiputado Francesc Gambús.

Además, el cumplimiento de la economía circular supondrá un ahorro de 600.000 millones de euros para las empresas, según los cálculos de la Comisión Europea. Este ahorro se está relacionado con la compra de materiales que harán las organizaciones para desarrollar mejores productos y más sostenibles con el medioambiente.

10.   Falta de fiscalidad verde

Pero, pese a todo, hay voces que opinan que la estrategia de la UE puede mejorarse. En este sentido, el director del programa de residuos de AMB, Víctor Mitjans, destaca que "la directiva permite que las empresas no hagan cambios productivos a fondo, sino que favorece cierta perversión del concepto de economía circular, expresión que puede convertirse en un simple instrumento de marketing".

Los expertos afirman que no solo habría que penalizar a las empresas, sino también a los consumidores que con sus compras producen residuos. Por ejemplo, el exceso de embalaje plástico en frutas y verduras o el empaquetado de legumbres se ha impuesto en los comercios, a diferencia de lo que se veía en las compras tradicionales, donde se compraba a granel y se generaban menos residuos y menos contaminantes.

Como recoge La Vanguardia, hay voces que opinan que la Unión Europea debería implantar una fiscalidad verde para resolver estos problemas, así como instaurar un IVA menor en las actividades de reparación, ya que actualmente es más barato hacerse con un producto nuevo que reparar el anterior, por pequeña que sea la reparación.

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