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Del PER a las posiciones cortas: algunos términos básicos sobre inversión en bolsa (II)

Cultura de banca

29/10/2015

Si el otro día hablábamos de  términos básicos de bolsa como los dividendos, la renta variable o los chicharros, hoy ampliamos el vocabulario bursátil con más conceptos de bolsa explicados de forma sencilla.

Términos bursátiles

Términos bursátiles

PER

En cualquier conversación sobre consejos bursátiles te vas a encontrar con este concepto. Responde a las siglas inglesas PER (Price Earning Ratio) y es el índice que muestra el número total de veces que el beneficio neto de una compañía está incluido en el precio de una acción. Se calcula dividiendo el precio de la acción por el beneficio neto anual por acción después de impuestos de la empresa.

Es un indicador muy valorado para decidir si es un momento adecuado o no para comprar acciones. Simplificando mucho la explicación, cuanto más bajo es el PER de una empresa más barato se supone que estamos comprando. Por supuesto, no siempre es tan fácil. Un PER bajo ofrece revalorización, pero también puede indicar que hay problemas en la compañía y por eso no hay expectativas de subida. Este es un indicador que quienes más lo usan, los analistas fundamentales, lo suelen comparar con los competidores, con la media del sector y, claro, con otros análisis de la situación real de la empresa en cuestión.

Análisis fundamental y análisis técnico

Hemos aludido en la definición anterior a los analistas fundamentales. Y nos hemos quedado tan anchos. No te preocupes, que vamos a detallártelo. En bolsa hay dos maneras de analizar los valores. Una, la que tiene en cuenta lo que podríamos llamar la vida real: la actividad de la compañía, el contexto social y económico del país en el que desarrolla su actividad, los eventos internacionales que puedan influir en su negocio, etc. Eso es lo que se llama análisis fundamental.

Por otro lado está el análisis técnico. En este caso, los analistas se aíslan de todo lo que pueda ocurrir en el mundo exterior y se centran en los gráficos que aparecen en las pantallas de bolsas. Ellos hablan de velas, figuras como hombro-cabeza-hombro...imposible de entender si no eres un adicto a estas cosas, pero para ellos son claves que les indican cuándo comprar y vender cualquier valor.  Y eso sin ni siquiera saber si fuera llueve, hace calor o ha caído una bomba nuclear. 

Valor en libros

En muchas informaciones de bolsa o economía leerás la expresión valor en libros. Tal o cual empresa cotiza por debajo o por encima de su valor en libros. Este concepto refiere a cuánto vale una empresa en función de todos los activos que están registrados en su balance: beneficios, inmuebles, know how, valor de la marca... Podría decirse que es un valor mucho más estable si se compara con el valor de mercado; es el que refleja la cotización de las acciones de la empresa y está condicionado por intangibles que lo pueden alejar mucho del valor en libros, para bien o para mal.  Por ejemplo, el valor de mercado puede bajar si el resto de compañías del mismo sector tienen problemas, aunque la empresa en concreto no los tenga. También influyen los rumores, por ejemplo de que vaya a ser objetivo de una compra hostil (OPA, en la jerga bursátil), e incluso por contagio de los problemas del país en que está presente.

Posiciones cortas

Las posiciones cortas conquistaron los titulares de los grandes periódicos en los momentos más agudos de la crisis. Comprender bien esta estrategia de los inversores más especulativos no es fácil. Se trata de ganar dinero apostando a la caída del precio de un valor (acciones, bonos, deuda pública, etc.). La llevan a cabo los grandes inversores del mercado que tienen capacidad para marcar la tendencia del mismo (en jerga financiera, el smart money o dinero listo).

La operativa normal consiste en pedir prestados los títulos y luego venderlos de golpe el objetivo es poder recomprarlos en una fecha posterior más baratos. Además, al introducir esa señal de venta en el mercado salta una especie de alerta entre todos los que siguen los indicadores técnicos. Digamos que marca tendencia bajista. El llamado dinero tonto se apunta a esa tendencia y vende. El precio del activo baja mucho y en ese momento quien inició la jugada compra acciones para devolverlas a su propietario inicial. Por ejemplo, pedimos 100 acciones prestadas que vendemos en corto a 10 euros,  ingresamos 1.000 euros, si en una fecha futura las acciones hubieran bajado a 5 euros, podríamos recomprarlas con lo que obtendríamos 500 euros con la inversión. Adicionalmente hay que pagar por el alquiler, imaginemos que 100 euros. El resultado final es que ha ganado 400 euros con la operación.

 

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