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De la amortización a la pignoración: algunos términos para entender conceptos económicos de todos los días

30/12/2015

Nuevos términos financieros para terminar el año.
Términos económicos

Términos económicos

En posts anteriores hemos definido algunos conceptos económicos que escuchamos todos los días, como el PIB, el TAE o la EPA, y algunos más complejos que se refieren a inversión, en dos posts: ‘Del dividendo a la liquidez pasando por el chicharro: algunos términos básicos sobre inversión en bolsa' y ‘Del PER a las posiciones cortas: algunos términos básicos sobre inversión en bolsa (II)'.

Para terminar el año, traemos una nueva hornada de términos financieros para que todo aquello que continuamente te dicen en el banco no solo te suene sino que además lo entiendas.

1.- Amortización

Este término suena mucho durante esta recta final de año en todas las sucursales. Es el momento en que se avisa a los hipotecados de la posibilidad de amortizar parte de sus préstamos y reducir así la factura fiscal. Pero amortizar en finanzas tiene varios significados. El más conocido es al que acabamos de hacer referencia y que implica la devolución adelantada de parte del capital solicitado en préstamo.

Pero amortizar también se utiliza para definir la operación por la que una compañía reduce su capital social recomprando sus propios títulos, normalmente con el objetivo de afianzar el poder en los órganos de control. Esta operación se denomina amortizar acciones.

La devolución de cantidades invertidas en valores de renta fija también es una amortización de esa inversión.

2.- Ampliación de capital

Es lo contrario a la amortización de acciones. Las compañías que necesitan captar dinero y tienen su capital dividido en acciones, tienen la posibilidad de hacerlo creando nuevos títulos. Esto se puede hacer de varias formas, pero lo normal es que las nuevas acciones tengan un precio inferior a las antiguas. Por ello, los accionistas suelen tener un derecho de suscripción preferente de esas nuevas acciones. Si renuncian a él y no suscriben las nuevas acciones, verán reducida su participación como propietarios de parte del capital de la compañía. Es algo así como si tuviéramos una tarta accionarial que se hubiera vuelto a trocear y ahora los nuevos trozos fueran más pequeños que los anteriores. La misma tarta está dividida en más trocitos, de esta forma la empresa puede vender más trocitos que antes y obtener el dinero que necesita.

3.- Apalancamiento financiero

Este es el término técnico para hablar de endeudamiento en el marco de las finanzas. Se recurre más a él cuando ese endeudamiento se asocia con la rentabilidad. Es decir, una empresa se apalanca para ampliar una nueva planta de producción, por ejemplo. En cualquier caso, el término apalancamiento debe tenerse muy en cuenta cuando se asocia a productos financieros, puesto que cuando se habla de un producto financiero apalancado, lo que realmente se está diciendo es que el inversor se endeuda para conseguir rentabilidad. Si todo sale bien, por invertir una 'pequeña' cantidad de dinero se puede conseguir un beneficio muy alto. Pero a cambio, el riesgo de pérdidas también es muy elevado, ya que se perderá la cantidad de dinero invertida y todo lo apalancado junto a esta.

4- CIRBE (Central de información de riesgos del banco de España)

Tal vez nunca haya oído hablar de este servicio público que ofrece el Banco de España, porque apenas se escribe de él. Podríamos llamarlo el gran hermano de la banca.

Se trata de una gran base de datos en la que se recoge toda la información asociada a préstamos, créditos,... de todas las entidades financieras de España. Antes de conceder un crédito, se consulta la situación de riesgo del destinatario. Se puede comprobar con qué otras entidades tiene créditos, si se están pagando o no puntualmente, etc. En definitiva, es como el historial de crédito del que siempre hablan en las películas estadounidenses, pero del que aquí apenas somos conscientes. Los ciudadanos tienen acceso a comprobar los datos que este registro tiene de ellos y modificarlos si no son correctos.

5.- Código IBAN

El International Bank Account Number (Iban) entró en nuestras vidas en enero de 2014 para adecuar la terminología bancaria española con la europea. Es el número que identifica tus cuentas del banco. Como ya ocurriera hace años con las matrículas de los coches, esta "matrícula" de la cuenta del banco cambió, entre otras cosas, para poder identificar de forma fácil el país de origen del que proceden las cuentas.

El código IBAN consta de 24 dígitos agrupados de cuatro en cuatro. En el primer grupo hay dos letras que identifican el país y dos cifras de control. Las cuatro siguientes son los números que identifican a la entidad financiera. Seguidos de otros cuatro que permiten localizar a la sucursal concreta y el resto ya son los propios de la cuenta de cada cliente.

6.- Cupón

Había una vez en que las finanzas no estaban ligadas a los ordenadores y la informática. De aquella época procede este término. Los cupones eran unas etiquetas recortables que iban adjuntas a títulos de renta fija y marcaban la rentabilidad que percibía cada comprador en una época concreta. Generalmente, quien compra renta fija recibe unos intereses mensuales, semestrales o anuales por esa inversión. El conjunto de esos intereses es lo que todavía se denomina cupón.

7.-Pignoración

Es dejar una prenda a cambio de un préstamo, como garantía de que se van a cumplir las condiciones de devolución de la cantidad prestada y otros requerimientos que se definan en el contrato. Se puede pignorar desde dinero en efectivo, hasta pinturas valiosas, casas, coches, acciones...todos aquellos activos susceptibles de ser comprados y vendidos siempre que sean aceptados por el prestamista. Dejar cualquier bien en prenda es una seguridad para la transacción, pero no obliga al prestamista a ejecutarla. Es decir, en caso de impago por parte del prestatario, se podrá demandar la ejecución de las prendas pignoradas, pero también es posible reclamar otros métodos de pago u otros bienes distintos a los pignorados.

8.- Realizar pérdidas

Comprar unas acciones a 10 euros y que en ese momento estén cotizando a 8 euros, para muchos propietarios significa que se están perdiendo dos euros con esa inversión. Pero financieramente eso no es así. Esas pérdidas solo serían reales si en este momento se vendieran las acciones; es decir, si se realizan las pérdidas. Por lo tanto, este concepto se refiere a la venta de cualquier activo financiero que está por debajo del valor de compra. Esto puede ser interesante, por ejemplo, a la hora de ajustar la factura fiscal del año. A veces, esperar a la recuperación del valor de la inversión puede no ser una buena idea en la medida en que las pérdidas se pueden compensar con ganancias. Por lo tanto, vender con pérdidas y compensar con los ingresos obtenidos por otras inversiones puede ser mucho más rentable. 

 

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