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Crónica Macro Semanal: Noveno año de expansión en EEUU

Estudios y análisis

30/06/2017

Cuando estas líneas salgan a la luz, estaremos celebrando la entrada de la economía americana en su noveno año de expansión, lo que ha permitido situar el PIB más de 12 puntos porcentuales por encima de los niveles pre-crisis y crear 16 millones de puestos de trabajo. Una recuperación extraordinariamente longeva, pues la duración media de las etapas de expansión en EEUU es de 5,5 años y, solamente en las décadas de los 60 y 90 del pasado siglo, la recuperación se extendió durante más tiempo.

Bankia Crónica Macro Semanal

Bankia Crónica Macro Semanal

José Ramón Díez Guijarro

Director de Estudios de Bankia

Es difícil encontrar las razones que explican la duración de las fases cíclicas expansivas porque, prácticamente, ninguna se parece a la anterior. En el caso de la actual, el análisis es si cabe más complejo, teniendo en cuenta las características de la última crisis y su impacto sobre el crecimiento potencial. Evidentemente, algo habrá tenido que ver la combinación de recetas de política económica y, sobre todo, el enfoque macroprudencial de muchas medidas que han evitado un excesivo apalancamiento de los agentes en este ciclo. No obstante, estas mejoras en la regulación y supervisión parecen amenazadas, como tantas otras cosas, por la nueva administración americana.

Por tanto, la economía americana está inmersa en un ciclo de recuperación suave que, a cambio, podría extender su duración más allá de los 10 años, constituyendo un nuevo récord. La duda a estas alturas de una recuperación atípica es si lo más aconsejable es que la FED mantenga la estrategia de la política monetaria de los últimos meses y siga subiendo de forma suave los tipos de interés, pese a la ausencia de presiones inflacionistas, o, por el contrario, debe parar este proceso hasta que el botón rojo de la inflación no se termine de encender. A modo de recordatorio, en los últimos cuatro ciclos expansivos, los tipos se subieron de media un total de 375 puntos básicos (75 puntos básicos en la actualidad), partiendo de un nivel medio mínimo del 4% (0,25% en la actualidad). Cierto que eran otros tiempos y otra economía.

Además, el debate es complicado porque incorpora temas como el aumento de la desigualdad en el país que, según los más críticos, estaría agudizándose por mantener durante demasiado tiempo una política monetaria que no favorece de la misma manera a los diferentes grupos de población. Precisamente, la intervención de Bernanke esta semana en Sintra (When growht is not enough) aludía a este tipo de problemas pues, reconociendo los éxitos de la recuperación en EEUU, realizaba una autocrítica por la tardanza de las autoridades económicas en reconocer las tendencias disruptivas que para amplias capas de la población está suponiendo esta vez el proceso de recuperación. Según el anterior presidente de la FED, el número de americanos que manifiesta su decepción por el rumbo de la economía, prácticamente, duplica a los satisfechos con la misma, cuando EEUU se encuentra cerca de pleno empleo. Las razones que explicarían esta deriva son: salarios estancados en términos reales para buena parte de la población, paralización del ascensor social, desconfianza en las instituciones y disfunciones en grupos sociales castigados por la crisis.

Tampoco en Europa la normalización de la política monetaria va a ser un camino de rosas, sobre todo, si el BCE quiere minimizar los efectos de haber mantenido tanto tiempo unas condiciones monetarias extremadamente expansivas, como acaba de volver a recordar el BIS. De hecho, con la economía europea creciendo a ritmos nominales próximos al 3,5% (y la española cerca del 5%), en estos momentos las condiciones financieras son las más expansivas de toda la fase de recuperación y los mercados aumentan su nervosismo, como se percibió esta semana con su reacción a las intervenciones en Sintra, esta vez de Draghi y Carney. La reacción del tipo de cambio del euro al discurso de Draghi, en el que solamente se había puesto de manifiesto la necesidad a adaptar el tono monetario a unos fundamentos económicos bien diferentes a los de hace seis meses, obligó al BCE a desmentir la interpretación del mercado. En una prueba más de la importancia que tiene para los bancos centrales la evolución del tipo de cambio que, precisamente, en el caso de la divisa europea, es el único segmento del mercado en el que se anticipa un cambio a medio plazo en la política monetaria. Tampoco el gobernador del Banco de Inglaterra tuvo su mejor intervención, al declarar que está preparado para subir tipos, sólo una semana después de señalar que todavía no es el momento. La conclusión es que los bancos centrales deberán extremar el cuidado en la comunicación durante las próximas semanas y la sensación es que, según pasen las semanas, la tensión va a aumentar en los mercados, conforme los bancos centrales se vayan situando cada vez más por detrás de la curva. No deja de sorprender que con, prácticamente, el 90% del mundo en fase cíclica expansiva, sólo EEUU y México estarían endureciendo la política monetaria, mientras pasan cosas tan raras como la emisión de un bono argentino a 100 años (sí, vencimiento dentro de un siglo) para el que la demanda multiplicó por tres la oferta. Estas cosas antes se las solía definir como un "canario en la mina". Ahora ya nos parecen hasta normales.

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