Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal

Estás en:

  1. Inicio
  2. Artículo

Crónica Macro Semanal: La desaceleración de la inversión ralentiza el crecimiento del PIB

25/11/2016

A la velocidad que se suceden los acontecimientos en las últimas semanas, los datos desagregados de Contabilidad Nacional de la economía española del tercer trimestre de 2016 pueden parecer una información desfasada, pero continúan siendo la mejor aproximación al pulso de la actividad en nuestro país.

Bankia Crónica Macro Semanal

Bankia Crónica Macro Semanal

José Ramón Díez Guijarro

Director de Estudios de Bankia

En este sentido, el Instituto Nacional de Estadística confirmó que el PIB creció un 0,7% en los meses de verano y un 3,2% si ampliamos la fotografía al último año. Esto supone una ligera desaceleración respecto al trimestre anterior (una décima), pero la economía española sigue creciendo claramente por encima de nuestros socios comerciales (+0,3% en el caso de la UEM), lo que permitirá cerrar el año con un crecimiento medio del 3,2%/3,3%, siendo el único caso entre los grandes países en el que se han superado las previsiones de los analistas.

Además, la recuperación sigue siendo intensiva en creación de empleo (+2,9%), pues se han generado medio millón de puestos de trabajo a tiempo completo en los últimos doce meses. Por el contrario, en el último trimestre volvió a reducirse la tasa de variación anual de la productividad aparente del trabajo desde el 0,6% al 0,2%, principal punto débil de la reactivación de nuestra economía. No es de extrañar, teniendo en cuenta que aunque la inversión en I+D volvió a aumentar en 2015 (+2,7% hasta 13.172 millones de euros) representa sólo un 1,22% del PIB, muy lejos de la importancia relativa en países como Suecia (3,26% del PIB), Dinamarca (3,03% del PIB) o Alemania (2,87% del PIB).

Aunque la demanda nacional asume en esta etapa buena parte del protagonismo del crecimiento (aporta al crecimiento anual del PIB, 2,6 puntos porcentuales), la demanda externa sigue manteniendo una contribución positiva a la actividad (0,6 puntos porcentuales), algo nada usual a estas alturas del ciclo cuando, tradicionalmente, el ahorro interno era insuficiente para cubrir las necesidades de inversión y obligaba a captar financiación en el exterior y, por tanto, a endeudarnos con el resto del mundo. Compatibilizar, durante tanto tiempo, crecimiento con desapalancamiento del sector privado es algo que no tiene precedentes en nuestro país y aumenta la solidez de nuestra economía ante el previsible empeoramiento de las condiciones externas (precio del petróleo, tipos de interés, etc) en el medio plazo.

La parte menos positiva es que, aunque el crecimiento sigue siendo equilibrado, la composición del mismo empeoró en los meses de verano. En primer lugar, por la fuerte caída de las exportaciones de bienes y servicios (-1,3% en términos trimestrales) que fue compensada por un ajuste aún más intenso de las importaciones (-1,8%) pero, sobre todo, por la preocupante desaceleración de la formación bruta de capital fijo (0,1% frente al 1,1% del segundo trimestre) y, especialmente, de la inversión en bienes de equipo. De esta manera, de julio a septiembre buena parte del crecimiento ha venido de la mano del consumo privado, pese a que pierde algo de fuerza (+0,7% frente a +0,8%) y de la aceleración del consumo público (+1%). En todo caso, el impacto inicial del Brexit y de la incertidumbre política a nivel interno durante el verano podría explicar, en parte, que las empresas decidieran posponer algunos proyectos de inversión. Dado que ha concluido la prolongada interinidad del Gobierno y se ha amortiguado considerablemente el riesgo por los efectos negativos del Brexit (al menos a corto plazo), cabría esperar un repunte de la inversión en los próximos trimestres. Los datos disponibles de empleo del mes de octubre, junto con la buena campaña navideña prevista, también apuntan a un tono dinámico del PIB en la última parte del año. Por lo que respecta a la oferta, únicamente la agricultura mejora respecto al trimestre anterior. Por el contrario, se frenan la construcción y, sobre todo, la industria (+0,1% vs +1%), lastrada por el prolongado deterioro de las ramas extractivas y el debilitamiento de las manufactureras. Los servicios siguen siendo el principal motor de la actividad: su crecimiento se estabiliza en el 0,8%, apoyado en comercio, transporte, hostelería y actividades profesionales.

En definitiva, aunque pensamos que la inercia de la economía española permitirá mantener el año que viene ritmos de crecimiento en torno al 0,6% trimestral, es el momento de incidir en reformas destinadas a alcanzar un uso más intenso (empleo) y eficiente (productividad) de los factores de producción. Además, ayudarán a fortalecer la economía ante un posible empeoramiento de la coyuntura internacional y pueden atraer flujos de capitales en un momento en el que se están repensando las estrategias de inversión de medio plazo.

Sigue leyendo sobre:

Artículos relacionados

INFORMACIÓN RELATIVA A LA FUSIÓN CAIXABANK-BANKIA

Se informa al usuario de este website de que se ha producido la fusión por absorción de Bankia, S.A. por CaixaBank, S.A., sucediendo la segunda entidad a la primera, de forma universal en todos los derechos y obligaciones. De acuerdo con lo anterior, se ha modificado la titularidad de este website, así como las direcciones para el envío de quejas y reclamaciones y el ejercicio de derechos en materia de protección de datos.

Para más información pinche AQUÍ.

Cerrar menú