Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal

Estás en:

  1. Inicio
  2. Artículo

Crónica Macro Semanal: Enfriamiento invernal

Estudios y análisis

04/05/2018

Los datos publicados en Europa durante la semana no cambian las buenas perspectivas para el año (previsiones de crecimiento cercanas al 2,5%), pero sí que suponen un jarro de agua fría tras el brillante comportamiento de la región durante buena parte de 2017.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Paises instituciones y organizaciones

Paises instituciones y organizaciones

José Ramón Díez Guijarro

Director de Estudios de Bankia

La UEM registró de enero a marzo un crecimiento trimestral del 0,4% (2,5% en tasa interanual), lo que supone un claro enfriamiento respecto al 0,7% del último trimestre del pasado año. Aunque todavía faltan los datos individuales de algunos países, entre los grandes, sólo España mantuvo el ritmo de crecimiento de finales del año pasado (como comentábamos la semana pasada), destacando en el lado negativo la pérdida de impulso de Francia (0,3% frente al 0,7%) y la de Alemania, aunque aún no se conoce el dato oficial.  Algo que tampoco supone una excepción dentro de los países desarrollados, pues economías como la británica perdieron fuelle de forma importante (0,1% trimestral) en el primer trimestre.

En Europa, el origen del enfriamiento de la actividad se ha centrado en factores como la desaceleración de los intercambios comerciales mundiales, unas condiciones meteorológicas especialmente adversas (con un impacto generalizado en la región), una epidemia de gripe bastante virulenta en Alemania y el impacto de la huelga de IG Metall en la industria alemana. De todos estos factores, el único preocupante es el parón del comercio mundial que, en el caso de la economía española, se puso de manifiesto en los datos de la balanza por cuenta corriente del mes de febrero, pues las exportaciones crecieron al menor ritmo en diez meses (2,3%), mientras las importaciones se redujeron por primera vez en año y medio (-0,7%). En este sentido, el carácter idiosincrático de buena parte de los factores que explicarían el debilitamiento del primer trimestre hace pensar que se puede retornar en verano a la zona de crecimiento del 0,5%/0,6%, que estaría alineada con las señales que siguen dando las encuestas realizadas a empresarios y familias. De momento, nosotros mantenemos la previsión de un crecimiento del 2,3% para la región en 2018.

En línea con el debilitamiento de la actividad, la inflación en la UEM volvió a caer más de lo esperado en abril hasta el 1,2% y, sobre todo, se debe destacar el descenso de dos décimas en la subyacente hasta el 1,1% o el 0,7% si, además, excluimos de la cesta los alimentos elaborados, el alcohol y el tabaco. Es verdad que buena parte de la caída se debe al efecto Semana Santa que se ha reflejado en el componente de servicios de la cesta (1% vs 1,5%), mientras que alimentos (2,5% vs 2,1%) y energía (2,5% vs 2%) siguen subiendo, pero lo cierto es que, después de casi un año con ritmos de crecimiento del PIB incluso por encima del 2,5%, los precios siguen sin terminar de acercarse al 1,5%, lo que dificulta el proceso de normalización del BCE. Es de esperar que las subidas de los precios del petróleo, junto a la escasez de oferta de trabajadores que se empieza a detectar en determinados segmentos del mercado de trabajo, en países como Alemania, y a las importantes subidas salariales (más del 3%), en algún convenio de referencia en el país germano (metal y funcionarios públicos), terminen filtrándose a los precios conforme avance el año. Eso parece esperar la Comisión Europea, que anticipa una subida de la inflación general hasta el 1,7% en el tercer trimestre de 2018. Pero, mientras tanto, se vuelven a debilitar las expectativas de subidas de tipos de interés y todo ello se está reflejando en la cotización del euro frente al dólar, que ha retornado a niveles por debajo de 1,2, en lo que constituye el principal cambio en los mercados financieros de las últimas semanas; una tendencia que puede tener continuidad en el corto plazo.

En este contexto, el avance de los nuevos presupuestos europeos para el período 2021-2027 (los primeros sin la aportación anual de 10.000 millones del Reino Unido) no incluyen cambios de calado, aunque se elevan ligeramente los fondos, hasta representar el 1,14% del PIB (1,3 billones), lo que junto al descenso de algunas partidas estructurales, como las dedicadas a agricultura y cohesión que ahora suponen dos tercios del gasto total (bajarán un 7% y un 5%, respectivamente), permitirán aumentar la dotación a las nuevas prioridades surgidas en los últimos años como seguridad, defensa y, sobre todo, migración. En este sentido, la dotación a la gestión de las fronteras se triplica hasta los 33.000 millones. Lo que sigue siendo insuficiente a todas luces son los nuevos fondos para afrontar la próxima crisis, pues en ningún caso superarán los 50.000 millones de euros. Son grandes líneas de actuación que van a estar sometidas a un duro proceso de negociación, teniendo en cuenta el complicado tablero en el que se ha convertido Europa, pues a la tradicional división norte-sur, ahora hay que añadir a los Países del Este (Grupo de Visegrado) y a los nuevos guardianes de la ortodoxia (Austria y Holanda). Para España, el nuevo marco de negociación y reparto, con prioridades actualizadas, puede ser favorable, ya que teníamos todas las papeletas para convertirnos en contribuyentes netos y, ahora, incluso podríamos permanecer en el grupo de receptores netos de fondos.

Artículos relacionados

INFORMACIÓN RELATIVA A LA FUSIÓN CAIXABANK-BANKIA

Se informa al usuario de este website de que se ha producido la fusión por absorción de Bankia, S.A. por CaixaBank, S.A., sucediendo la segunda entidad a la primera, de forma universal en todos los derechos y obligaciones. De acuerdo con lo anterior, se ha modificado la titularidad de este website, así como las direcciones para el envío de quejas y reclamaciones y el ejercicio de derechos en materia de protección de datos.

Para más información pinche AQUÍ.

Cerrar menú