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Crónica Macro Semanal: Activando la cuenta atrás

Estudios y análisis

31/03/2017

El miércoles 29, Theresa May solicitó formalmente a Bruselas la activación del artículo 50, lo que marca el punto de partida para negociar el acuerdo de salida de Reino Unido de la UE.

Bankia Crónica Macro Semanal

Bankia Crónica Macro Semanal

José Ramón Díez Guijarro

Director de Estudios de Bankia

Se abre un periodo de incertidumbre, al menos de dos años, marcado por unas negociaciones excepcionalmente complejas, en las que para empezar se debe decidir sobre lo que se va a discutir. Lo más urgente serán los derechos de los ciudadanos de los países de la UE en el Reino Unido y a la inversa. 

Las mayores discrepancias se centran en si se va a negociar en paralelo el nuevo marco de relaciones (algo a lo que se opone la UE) y el coste de los compromiso adquiridos por el Reino Unido (Bruselas lo estima en 60.000 millones de euros). Una de las claves será si los acuerdos transitorios y las relaciones comerciales futuras estarán bajo el paraguas del Tribunal de Justicia Europeo. El calendario es extraordinariamente exigente, pues en 18 meses debe estar todo acordado, ya que se necesitan seis meses para la ratificación del acuerdo por el Parlamento Europeo, la Comisión y los gobiernos de la UE.

Finalmente, los datos de inflación en febrero en la UEM van a conceder un respiro al Consejo del BCE, permitiendo ganar tiempo hasta después de las elecciones francesas. La bajada del IPC en la zona euro del 2% al 1,5% (del 3% al 2,1% en España) y, sobre todo, una subyacente cómodamente situada por debajo del 1% (0,7%) suavizarán las presiones de los mercados que ya están descontando con una probabilidad del 25% una subida de la facilidad de depósito hasta el -0,25% para diciembre (probabilidad que subiría al 90% en marzo/abril de 2018). Algo que también parece que anticipan las entidades financieras europeas, a juzgar por el resultado de la última subasta de financiación a largo plazo del BCE (TLTRO II) en la que, ante la última oportunidad  de conseguir financiación al -0,4% (si se cumplen unos objetivos de concesión de créditos), la demanda de liquidez del sector bancario se ha situado muy por encima de lo esperado (233.000 millones de euros).

En este sentido, los datos de crédito en la zona euro siguen mejorando poco a poco, aunque todavía con diferencias de comportamiento entre países core y periféricos, en su mayor parte inmersos en procesos de desapalancamiento. Las estadísticas de crédito a residentes en la zona euro elaboradas por el BCE muestran en febrero de 2017 un aumento del saldo de crédito a empresas y hogares de un 1,4% en tasa interanual, en línea con el crecimiento de cierre de 2016, sumando ya 21 meses de tasas interanuales positivas. Por sectores, en términos interanuales, crecen vivienda (2,6%), consumo (3,8%) y empresas (0,4%), mientras disminuye el resto de financiación (-1,9%).

En España, el saldo del crédito a hogares y empresas disminuye en febrero un 0,2% (-2.045 millones), hasta totalizar 1,21 billones de euros (un 35% inferior al máximo alcanzado en noviembre de 2008), lo que representa un 2,8% menos que hace doce meses, en línea con el -2,7% con el que se terminó el año anterior. La diferencia de -4 puntos porcentuales con respecto a la evolución de la UEM se mantiene relativamente estable desde junio de 2016. A destacar, como en meses anteriores, el buen comportamiento del crédito al consumo en España que sigue creciendo de forma dinámica en tasa interanual (+13,9%). Por tanto, en España, prosigue el proceso de desapalancamiento que ha permitido reducir la deuda de hogares y empresas en casi 50 puntos porcentuales de PIB y que se está viendo favorecido, a corto plazo, por la aceleración del PIB nominal. De hecho, la contribución a la reducción de la ratio de la deuda en porcentaje del PIB está cambiando en los últimos tiempos, con cada vez mayor aportación del denominador, lo que permitirá proseguir con el proceso de desapalancamiento, cuando el saldo de crédito empiece a recuperarse, previsiblemente en algún momento del año próximo.

Este dinamismo del crecimiento nominal de la economía española (+3,6% en 2016), junto al buen tono del mercado laboral, las favorables condiciones de financiación y algunas medidas adoptadas por el Gobierno (cambio en pagos fraccionados de sociedades, acuerdo de no disponibilidad, etc) explicarían el cumplimiento del objetivo de déficit público (4,33% frente al 4,6% marcado por Bruselas) por primera vez desde 2008. Los ingresos del conjunto de las AA.PP. crecieron un 1,5%, la mitad que el año anterior y el ritmo más bajo desde 2013; pero, dado que dicho ritmo fue inferior al del PIB nominal, su peso se redujo por segundo año consecutivo, siete décimas hasta el 37,9% del PIB, mínimo en cuatro años. Por su parte, los gastos prácticamente se estancaron (-0,1%), de modo que su peso sobre el PIB se redujo 1,5 puntos hasta el 42,2%: hay que retroceder hasta 2008 para encontrar un porcentaje menor. Finalmente, el déficit primario se redujo al 1,5%, mejorando en tres décimas el objetivo fijado en el Plan Presupuestario 2017.

El deterioro de la Seguridad Social (déficit del 1,6% vs 1,2% en 2015) contrasta con la mejoría del resto de Administraciones, sobre todo las CC.AA. (-0,8% vs -1,7%) y las Corporaciones Locales, que aumentaron su tradicional superávit (una décima hasta el 0,6%). Aunque el punto de partida es mejor de lo previsto, el ajuste fiscal necesario en 2017 para situar el déficit en el 3,1% superará los 13.000 millones de euros. Y el esfuerzo estará concentrado en el lado de los ingresos, con una estimación de incremento de la recaudación superior a 14.000 millones. Algo que parece factible, teniendo en cuenta que el crecimiento del PIB nominal este año podría situarse por encima del 4,0%. La clave en el medio plazo será situar el déficit por debajo del 3% del PIB en 2018, para salirse del procedimiento de déficit excesivo. Y, en ese sentido, será importante si se computa o no el efecto del Brexit, cuya factura de partida a negociar con los británicos, como comentábamos anteriormente, se estima cercana a los 60.000 millones de euros.

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