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Crecimiento débil e inflación baja en la UEM

Estudios y análisis

06/11/2015

En su Informe de Otoño, la Comisión Europea (CE) presenta un escenario de crecimiento e inflación para los próximos años que, en términos agregados para la UEM, no presenta novedades significativas respecto a su Informe de Primavera: en los próximos años, la economía aumentará su ritmo de crecimiento de forma muy gradual (1,6% en 2015, 1,8% en 2016 y 1,9% en 2017), mientras que la inflación seguirá siendo muy baja (0,1% en 2015, 1,0% en 2016 y 1,6% en 2017).

Comisión Europea

Comisión Europea

La CE señala que la recuperación mostrada por la UEM este año ha venido favorecida por la coincidencia de una serie de factores: bajos precios del petróleo, depreciación del euro en términos efectivos y una política monetaria muy expansiva. Esta recuperación se mantendrá en el horizonte de previsión, pero será muy modesta y estará basada en el vigor de la demanda interna, sobre todo, del consumo privado. De hecho, la inversión, no parece que este capitalizando todo el impacto de la relajación de las condiciones monetarias y, aunque también crecerá (2,3% en 2015 y 3,0% en 2016), no alcanzara los ritmos de anteriores fases de recuperación (antes de la crisis aumentaba a tasas del 5,0%).

Aunque en términos agregados el escenario de crecimiento apenas se ha modificado, por países sí que se observan algunos cambios significativos:

  • Dentro de las grandes economías, la dirección de las revisiones ha sido desigual. Italia y España ven revisada al alza el crecimiento previsto para 2015 en tres décimas y para 2016 una décima, en ambos casos. Las previsiones para 2015 y 2016 que maneja ahora la CE serían para Italia 0,9% y 1,5%, y para España 3,1% y 2,7%. Por el contrario, Alemania ve reducida su previsión de crecimiento (hasta 1,7% desde 1,9% en 2015; y hasta 1,9% desde 2,0% en 2016), mientras que Francia mantiene la previsión para 2015 en el 1,1%, pero sufre un recorte de tres décimas para 2016 (hasta el 1,4%).
  • Mención especial para Grecia, a la que la CE ha revisado significativamente a la baja el crecimiento estimado (-1,9 p.p. en 2015 y -4,2 p.p. en 2016), lo que implicaría que el país no superará la recesión hasta 2017: el nuevo escenario contempla un -1,4% en 2015; y -1,3% en 2016. De confirmarse estas previsiones, la economía helena encadenaría casi nueve años consecutivos de recesión, provocando una reducción de casi una tercera parte del tamaño de su economía respecto de los niveles previos a la crisis.

En materia de inflación, la previsión para 2015 se mantienen sin cambios para UEM, pero la de 2016 se recorta sensiblemente (hasta 1,0%, desde 1,5%) debido, sobre todo, a la notable revisión que se lleva a cabo con la estimación para Alemania e Italia (ocho décimas a la baja hasta 1,0%, en ambos casos) y, en menor medida con España (cuatro décimas menos hasta 0,7%).

Respecto a la evolución de la deuda pública, el agregado para UEM apenas se modifica respecto al informe de mayo: se confirma que el techo se alcanzaría este año (94,0% del PIB). Por países, se observan algunos cambios, si bien las revisiones de los ratios de deuda van en línea con el sentido de la revisión del crecimiento del PIB.

Respecto a las cuentas externas, las nuevas previsiones muestran una mayor polarización dentro de UEM. De hecho, la modesta revisión al alza del superávit corriente en términos de PIB para el conjunto de la UEM (dos décimas en 2015 y 2016, hasta 3,7% y 3,6%) esconde una gran divergencia por países. En Alemania, se revisa notablemente al alza la previsión para el superávit corriente en términos de PIB, hasta nuevos máximos: 8,7% en 2015 y 8,6% en 2016 (desde 7,9% y 7,7%, respectivamente). También para España se revisa modestamente al alza el superávit esperado (hasta el 1,4% y 1,3%, desde 1,2% y 1,0%). En el resto de principales economías las revisiones son a la baja: Francia hasta -1,3% en 2015 y
 -1,6% en 2016 (desde -0,9% y -1,2%, respectivamente); e Italia hasta 1,9% en ambos años (desde 2,2%, también en ambos años).

En cualquier caso, aunque la CE presenta un escenario muy similar al de su informe de mayo, reconoce que los riesgos siguen concentrados a la baja.

  • La desaceleración de buena parte de las economías emergentes y la normalización de la política monetaria en EEUU serían los mayores focos de incertidumbre, por su potencial para generar volatilidad en los mercados.
  • El riesgo geopolítico por el conflicto ruso-ucraniano sigue elevado, a lo que hay que añadir la incertidumbre que rodea a ciertos procesos, como un posible referéndum en Reino Unido sobre la permanencia en la UE, o una reactivación de la crisis en Grecia. (Destacar que el informe no hace mención alguna al proceso independentista catalán).
  • El impacto del escándalo de Volkswagen será especialmente acusado en Alemania y también se dejará sentir en otros países de Europa del Este (Hungría y Eslovaquia, fundamentalmente). No obstante, la CE no hace ninguna estimación de lo que puede suponer en términos de crecimiento.

Por último, y ante el drama humanitario que se está viviendo por el elevado número de refugiados que están llegando a las fronteras de Europa, la CE señala que el análisis de las implicaciones sociales de este fenómeno se encuentra fuera de su cometido. No obstante, destaca que una buena gestión de este flujo de refugiados podría tener un impacto sobre el crecimiento positivo en el medio y largo plazo, que más que compensaría la presión sobre las cuentas públicas que se produciría en un primer momento.

En España se mantiene la solidez del crecimiento y el empleo, aunque a ritmos más moderados

España vuelve a ser uno de los países más beneficiados por la mejora de las previsiones y el que más crecerá entre las grandes economías de la UE en los próximos años; en este sentido, la CE vuelve a revisar al alza sus previsiones de PIB para 2015 (tres décimas hasta el 3,1%) y 2016 (una décima hasta el 2,7%). Aunque se observa una ralentización del crecimiento en la segunda mitad del año respecto a los ritmos extraordinarios del arranque de ejercicio, el escenario dibujado por la CE confirma la solidez de la recuperación y está en línea con las proyecciones del Banco de España, si bien es algo menos optimista que las del Gobierno (3,3% y 3,0%).

Por el lado positivo, se mantiene el empuje de la demanda interna, gracias a la intensa creación de empleo, las favorables condiciones de financiación, la mejora de la confianza y el impacto del abaratamiento del petróleo. Por lo que respecta a la demanda externa, mantendrá este año una leve aportación negativa al crecimiento (-0,2 puntos) y será neutra en 2016: el crecimiento acelerado de las exportaciones se apoya en las ganancias de competitividad y el fortalecimiento de nuestros socios comerciales.  

En cuanto al mercado laboral, a pesar de que el empleo registrará crecimientos vigorosos (+2,8% y +2,5% este año y el próximo, respectivamente), España seguirá registrando la segunda tasa de paro más elevada de Europa, sólo por detrás de Grecia: no bajará del 20% de la población activa hasta 2017.

Por último, si bien la Comisión prevé que prosiga la senda de reducción del déficit público, no cree que se cumplan los objetivos fijados en el Programa de Estabilidad, ni este año (4,7% del PIB, medio punto por encima de lo previsto) ni el próximo (3,6% vs 2,8%); es más, España presentará en ambos ejercicios el mayor desequilibrio de las cuentas públicas de toda la UEM (en la UE-28, sólo Croacia lo superará). El problema es que la corrección del déficit, no sólo está siendo insuficiente, sino que, además, se debe completamente a factores cíclicos, ya que el déficit estructural se elevará hasta el 2,5% y 2,6%, desde el 1,8% con que cerró 2014. Como resultado de lo anterior, la deuda pública seguirá creciendo, superará el 100% del PIB este mismo año y alcanzará máximos en 2016 (101,3%); hasta, al menos, 2018 no volverá a situarse por debajo del 100%.

 

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