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Si vas a emprender, mira este decálogo con consejos de lo más útil

Cultura de bancaTemas de Bankia

07/10/2015

Estos días se celebra en la madrileña Plaza de Las Ventas el evento South Summit, patrocinado por Bankia, y que es una de las conferencias clave en toda Europa para tomarle el pulso al segmento de las startups.

Emprendedores

Emprendedores

El talento, la innovación y las oportunidades están más presentes que nunca en todos los ámbitos, y el fenómeno del emprendimiento ha demostrado que hay ocasiones que antes era casi imposible conseguir.

El decálogo del emprendimiento

No todos lo logran, desde luego, pero las experiencias de quienes han triunfado y de quienes no lo han podido hacer se conjugan desde hace tiempo para ofrecernos una visión mucho más fidedigna de lo que un emprendedor debe y no debe tener en cuenta estos días.

Hemos querido precisamente reunir algunas de las claves que creemos pueden ayudarte a iniciar con buen pie ese proyecto de emprendimiento que tienes en mente, así que presta atención:

1. Piensa a largo plazo

No es buena idea emprender ‘a la desesperada'. Hay que pensar en el largo plazo, ser pacientes y pensar qué empresa queremos crear y con qué proyección de futuro. Las cosas irán probablemente despacio, y habrá que tratar de establecer objetivos asumibles y una cultura de empresa que podamos sostener de forma indefinida.

2. Céntrate en lo que haces bien; externaliza lo demás

Aplica tu experiencia, tu ilusión y tu trabajo en ese servicio que estás desarrollando, y trata de soltar lastre en todo aquello que no puedes controlar. Supervísalo, pero externalízalo. Debes dedicar tu tiempo y recursos a aquello que sabes hacer. Y ten en cuenta que tu estimación de tiempos inicial será probablemente errónea: es mucho más realista doblar esos tiempos estimados para darnos cuenta de los muchos problemas que tendremos que solucionar por el camino.

3. Debes vender lo que la gente quiere comprar

La presencia de las campañas de financiación colectiva en Kickstarter o Indiegogo demuestra que hay muchas ideas de producto que pueden tener un éxito arrollador por nimias que parezcan. En cambio, otras que parecen prometedoras acaban fracasando por el enfoque o la ejecución. Antes de lanzar tu producto o servicio, compártelo sin miedo. Todos los comentarios te ayudarán a comprender mejor las necesidades de tus futuros clientes, y esos estudios de mercado pueden ser una garantía de éxito a futuro.

4. Se hace camino al andar

No te entretengas con los detalles, no va a haber un momento mejor que este; y si no empiezas, nunca sabrás qué habría pasado de haberlo intentado. Podrás tropezarte, pero también podrás levantarte y seguir camino. Si tienes una idea (y si la has logrado validar, mejor aún), no dudes en ponerla en marcha. Sin descartar, eso sí, que puede haber momentos especiales o más adecuados (si es posible, el inicio de operaciones debería estar cerca del inicio del año natural) o aplazamientos a la espera de subvenciones que, cuidado, pueden no acabar de llegar.

5. Emprender con una red de seguridad detrás

Relacionado con el primer punto, es buena idea plantear esa alternativa de emprender si tenemos una red de seguridad (nómina, ahorros, prestaciones por desempleo, etc.) que nos permite comenzar a gestar el proyecto por nuestra cuenta o con nuestros socios de forma gradual, y dedicarle fines de semana o noches. Hasta que el negocio arranque, al menos, resulta especialmente recomendable, aunque el esfuerzo y el tiempo necesarios para mantener ambas responsabilidades es alto.

6. Los clientes te esperan a ti, no al revés

Deberías tener clientes potenciales antes incluso de abrir tu empresa. Es precisamente lo que ofrecen servicios como Kickstarter, en los que se plantean ideas de negocio que los usuarios validan invirtiendo en ellas para obtenerlas a precios con algún descuento o con ventajas especiales para esos primeros inversores. La mecánica es la misma en otros ámbitos: si puedes, consigue clientes antes incluso de que el servicio esté en marcha: aquí tener una estrategia comercial clara y muy, muy activa, es vital. Y no te olvides de mimar a esos mismos clientes. De ellos y el boca a boca dependerán especialmente esos primeros tramos de la actividad comercial.

7. La competencia existe, tenlo en cuenta

Es prácticamente imposible que trates de lanzar una idea completamente innovadora y en la que la propuesta de negocio no haya sido contemplada en cierta medida por otra empresa. Un análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) puede ayudarte a comprender qué ofrece la competencia y qué elemento diferencial ofreces tú. Puedes reforzar aquello en lo que ya eres fuerte, pero también mejorar en tus debilidades para resultar más competitivo. Y no te duermas en los laureles: aun logrando que el negocio gane tracción, plantéate ese tipo de reflexión y análisis de forma frecuente.

8. Tu éxito es el de tus socios y empleados

Es casi imposible conseguirlo sin ayuda, así que logres lo que logres, compártelo con aquellos que se han unido al proyecto. No solo eso: a medida que el negocio crece, las decisiones se vuelven más complejas y será especialmente recomendable contar con varias fuentes de información fiables. Rodéate de talento y no temas a aquellos que sepan más que tú en ciertas áreas del negocio. Todo suma.

9. Producto, ventas, soporte

No descuides ninguna de estas tres áreas fundamentales de negocio, y apuesta por ellas como parte fundamental del proyecto. Tu producto o servicio, aquel en el que has depositado tus ilusiones, debe ser el centro neurálgico del proyecto, pero el mejor producto del mundo no sirve de nada si no es conocido: el equipo de ventas -y el emprendedor es el mejor vendedor, no dudes en salir a la calle y coger el teléfono- es absolutamente crucial. Por último, no descuides el soporte post-venta: un cliente satisfecho vale por dos. Uno insatisfecho... por muchos más (o menos, según se mire).

10. Delega

Es una de las cosas más importantes que uno debe aprender a hacer cuando comienza un proyecto. Tu abogado sabe más que tú de leyes, el contable más que tú de números, y el comercial, más que tú de ventas (aunque en este último caso, acompañarle siempre que puedas no estará de más). Supervisa, implícate, revisa la evolución de esas áreas, pero delega y coordina.

 

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