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Consejos para calentar tu casa sin quemar tu dinero

Cultura de banca

08/11/2016

Llega el frío y con él, nuevos gastos. Parece que nos debatimos entre vivir tiritando o dejar que sea nuestra cuenta corriente la que tirite: la calefacción es uno de los mayores desembolsos del invierno. Estos consejos pueden ayudarte a ahorrar mientras dura el frío.

Ahorro en la calefacción

Ahorro en la calefacción

Qué otoño más apacible hemos tenido hasta ahora: el buen tiempo se ha prolongado más de lo habitual, pero inevitablemente el frío termina llegando. Más tarde que otros años, sí, pero nunca falta a su cita. Y aunque todavía en muchas zonas de España salgamos a la calle dudando entre llevar o no abrigo, noviembre ya está aquí y el mes no acabará sin que pongamos en marcha la calefacción.

Y eso supone un gasto más para los hogares. Como hemos dicho en anteriores posts, la mejor manera de llevar con acierto una economía doméstica es tener una buena previsión de los ingresos y los gastos que se tienen en cada periodo concreto: la paga extra de verano puede así ayudar a afrontar los gastos de la vuelta al cole, por ejemplo. Pero también es necesario planificar medidas de ahorro en cada ocasión especial.

En lo referido a la calefacción también hay una serie de consejos que pueden resultar útiles para reducir el coste económico que significa mantener la casa caliente. Son prácticas en algunos casos sencillas y en otros casos algo más complejas, pero todas resultan un ahorro importante a largo plazo. Si quieres calentar tu vivienda sin quemar tu dinero, aquí tenemos algunas buenas ideas que te ayudarán a conseguirlo.

Termostato

El termostato es una pieza imprescindible para vigilar el consumo de la calefacción. Su función es establecer la temperatura que tendrá la casa. Mantener la vivienda en 21ºC es suficiente para estar a gusto sin un gran consumo. Impedir que se enfríe la casa es mejor opción que luego tratar de calentarla desde una temperatura muy baja.

  • Si tienes una calefacción individual, pero careces de termostato, instalarlo es casi una obligación. Gracias a él podrás fijar la temperatura a partir de la cual saltará la caldera.
  • Si se trata de una calefacción central, la alternativa a los termostatos son los repartidores de costes: cada vecino podrá saber lo que gasta cada radiador y se le cobrará en función de ese consumo. El resultado es un ahorro general que, de media, ronda el 20%.
  • Si utilizas radiadores eléctricos, su regulador de potencia hará las veces de termostato. No se activará ante una determinada temperatura ambiente, sino cuando el mismo radiador se enfríe más de lo que se le indicó. En este caso, lo más importante es regular cada radiador en función de cuánto uses la habitación en que esté.

Aislamiento

Esa pequeña rendija de la ventana es el punto de fuga por donde se escapa el dinero que te gastas en mantener tu casa caliente. Techos y muros, ventanas y puertas, son los elementos que más frecuentemente presentan deficiencias en el aislamiento.

Lo que casi todos pensamos, cuando se trata de aislamiento, es que supone una inversión importante. Sabemos que el ahorro merece la pena, pero es de esas decisiones que preferimos posponer: lo dejamos para más adelante. Y es un error.

Dejarse un dinero en instalar un aislante más grueso y mejor, ya sea en la propia vivienda o mediante un acuerdo colectivo en la comunidad de propietarios, o en cambiar las ventanas, se rentabiliza rápidamente. La factura del gas o de la electricidad puede reducirse entre un 20% y un 50% con un buen aislamiento.

Rutinas domésticas

Hay algunas acciones que realizamos a diario que suponen un gasto adicional. Pequeños cambios en nuestras rutinas pueden ayudarnos a gastar menos en calefacción:

  • Persianas: cae la tarde, se ha puesto el sol y bajan las temperaturas. Es también el momento de bajar las persianas para proteger el calor de la vivienda con una capa adicional de aislamiento.
  • Ventilar: hay que renovar el aire para evitar humedades, pero en invierno basta con abrir diez minutos. Mejor si se hace en las horas centrales del día, cuando la diferencia de temperatura fuera y dentro es menor.
  • Radiadores: secar la ropa en invierno no es fácil. Pero colocarla sobre los radiadores no es buena solución: lo único que se logra es que el radiador necesite gastar más para mantener la casa caliente.
  • Abrigo: ¿de verdad necesitamos estar en pantalón corto y camiseta de tirantes en casa en diciembre? Una temperatura razonable en casa, los 21ºC que decíamos antes, es perfectamente llevadera con algo de ropa: pantalón de chándal, camiseta de manga larga, calcetines...

Mantenimiento

Los sistemas a veces se estropean y necesitan reparaciones, ajustes o cambiar elementos defectuosos. El correcto mantenimiento de nuestra instalación es importante para evitar que los fallos aumenten el consumo de energía:

  • Purgas: al menos una vez al año hay que sacar el aire de los radiadores. ¿Qué mejor momento que antes de su puesta en marcha?
  • La caldera: por ley hay que realizar las revisiones periódicas con empresas habilitadas a tal fin. Puede hacerlo un servicio técnico del fabricante o las propias suministradoras del gas, pero es imprescindible y nos garantiza un funcionamiento correcto.

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