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Cómo afectará a la economía el recrudecimiento de las tensiones EEUU-China

Cultura de banca

16/05/2019

La guerra comercial entre EEUU y China comenzó en marzo de 2018 después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, decidiera interponer aranceles a los productos chinos por valor de 50.000 millones de dólares (unos 44,5 millones de euros) alegando prácticas desleales.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Tensiones EEUU y China

Tensiones EEUU y China

Esta guerra vive una nueva fase después de que la Administración Trump haya puesto fin a la tregua con China, dejando atrás meses de aparente progreso en las negociaciones que permitió una clara mejora en las expectativas económicas y apoyó la recuperación de los mercados de riesgo.

El Gobierno estadounidense ha elevado los aranceles hasta el 25% desde el 10% a importaciones de China por valor de 200.000 millones de dólares. Como respuesta, China ha anunciado que impondrá aranceles de entre el 5% y el 25% a productos de EEUU por un valor de 60.000 millones de dólares, a partir del 1 de junio.

Tras la última subida del 10 de mayo, el arancel medio en EEUU se sitúa en torno al 4,2% (1,7% en 2017, antes del conflicto), más del doble que en el resto de los países de la OCDE y por encima, incluso, de las grandes economías emergentes, con la excepción de Brasil e India. China tenía el arancel medio en el 3,8% antes del conflicto y estimamos que podría situarse en torno al 5% desde el 1 de junio.

La amenaza adicional sería que EEUU incrementara el arancel al resto de importaciones de China (alrededor de 300.000 millones de dólares adicionales), lo que elevaría el valor de los productos afectados por la guerra comercial, incluyendo las represalias de China, hasta cerca de los 750.000 millones de dólares. Como consecuencia, el arancel medio de EEUU subiría en más de 5 puntos porcentuales respecto al registrado en 2017, situándose por encima del 7%.

Si, además, el conflicto se extiende a las importaciones estadounidenses de vehículos y componentes y sumando las correspondientes represalias, los bienes afectados por las subidas arancelarias podrían acercarse al billón de dólares. Esta cantidad representaría en torno a un 6% del comercio global y al 1,0% del PIB mundial.

Implicaciones

El recrudecimiento de las tensiones entre China y EEUU puede tener diversas implicaciones:

  • Crecimiento. Se estima que el PIB global se podría reducir en un 0,3%, respecto al escenario central, en un horizonte de dos años. El impacto por países sería desigual: entre los grandes, China sería el más perjudicado, seguido de EEUU y la UEM. En ninguno de los casos, el shock parece ser lo suficientemente intenso como para poner en riesgo la expansión global.
  • Inflación. Los efectos sobre la inflación solo pueden empezar a cuantificarse en el caso de EEUU. Por ejemplo, si el impacto del incremento de 5 puntos porcentuales del arancel efectivo en EEUU fuese totalmente traspasado a los consumidores, añadiría 1,1 puntos porcentuales a la inflación (las medidas introducidas antes del 10 de mayo han podido suponer en torno a 0,2 puntos porcentuales). En cualquier caso, el impacto "real" sería significativamente inferior, debido a que no todos los productos afectados por los aranceles serían bienes de consumo, habría ajustes en los tipos de cambio que podrían afectar a los precios, las empresas podrían absorber parte del efecto en sus beneficios y las familias sustituir algunos de los productos afectados por los aranceles.
  • Mercados financieros. Desde el punto de vista bursátil, hay un alto riesgo de sobrerreacción de los mercados. Posiblemente, el peor escenario es que se vuelvan a disparar los miedos a una recesión, como ocurrió a finales de 2018. Lo positivo es que, en esta ocasión, los bancos centrales tienen una aptitud más cautelosa y más flexible frente a las turbulencias financieras que se puedan producir. Lo sensato es plantearse, como escenario central, que las tensiones se van a prolongar, pero con la esperanza de que se acerquen posturas con vistas a la cumbre del G20 a finales de junio.

Conclusiones

En la medida que no esperamos novedades positivas, al menos, hasta la próxima reunión del G-20 a finales de junio, hay riesgo de que el mercado sobrerreaccione negativamente.

Una de las claves más importantes será la variable "tiempo". Cuanto más tiempo siga el conflicto abierto más daño se hará a la economía y, sobre todo, a los mercados financieros. Desde el punto de vista inversor, el escenario más probable es que las tensiones y la volatilidad persistan.

No obstante, una recaída hasta los mínimos de diciembre no sería justificable salvo que se enfríen las expectativas de un acuerdo en la cumbre del G20 a finales de junio o se siga escalando en el conflicto.

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2 comentarios

16 de mayo de 2019 a las 16:19Pedro Germán
Enhorabuena por el post. Muy bien explicado y ayuda a entender este tipo de temas
20 de mayo de 2019 a las 12:07Dirección de Estudios
Gracias por tu comentario, nos alegramos de que te haya gustado.

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