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Cómo crear, mantener y gestionar un fondo de emergencia para imprevistos

Cultura de banca

04/01/2018

Un imprevisto puede desestabilizar la economía de una familia. Para evitarlo conviene guardar un fondo de emergencia, unos ahorros que no se tocan salvo que sea estrictamente necesario. Te explicamos cómo crearlo, mantenerlo y gestionarlo.

Tiempo de lectura: 4 minutos

A todos nos cuesta ahorrar, ir separando un poquito del dinero que todos los meses entra en la economía de una familia. Es una tarea titánica y mucho menos placentera que salir a cenar: ¿quién se va a acordar de la promesa de apartar cada mes 30 euros cuando le ofrecen un buen plato? Si sigues estos cuatro pasos te será más sencillo crear tu fondo de emergencia para imprevistos:

1.      La decisión

Tener un motivo ayuda a concienciarse de la necesidad de hacer lo que no nos gusta demasiado. Es una máxima psicológica que está detrás de todos aquellos actos que requieren perseverancia y dedicación. Por eso, el ahorro siempre es más fácil cuando tiene una finalidad definida.

Así que, ¿por qué te conviene tener un fondo de emergencia? Hay muchos motivos distintos para ahorrar y uno de ellos es disponer de un capital por si tienes una desafortunada avería del coche o pierdes tu empleo. Si eres realmente consciente de que hay que tener un dinero guardado para situaciones imprevistas te será más llevadero. La toma de decisión es tan importante como su ejecución: anota una lista de situaciones a las que no podrías hacer frente con el día a día y tenla presente para ser constante en el ahorro.

2.      El ahorro

Lo primero es separar ese dinero: abrirse una cuenta diferente para este fin es fácil y gratuito. Bankia no cobra comisiones por las cuentas de particulares y autónomos que tengan sus ingresos domiciliados. Esta cuenta es la hucha y ese dinero no se toca.

A continuación hay que fijarse claramente la meta: el fondo de emergencias tiene que tener una cifra redonda (por ejemplo 5.000 euros) y un plazo en el que conseguirlo (por ejemplo un año). Y a partir de ahí, trazar un plan con distintos componentes con el que alcanzar la cuantía pretendida.

Así, puede contemplar los 100 euros que has decidido meter cada mes en la caja, los 250 euros anuales que puedes lograr si cambias de compañía de teléfono e internet, la cantidad que te devuelvan en la declaración de la renta, y lo que te ahorres de aquellos gastos a los que estás dispuesto a renunciar durante un año para asegurarte de que consigues tu objetivo.

3.      La gestión

En esta fase, cuando ya tienes el dinero en tu cuenta separada, te vendrá muy bien la lista de imprevistos que hiciste al principio: esos son los motivos que justifican que toques el fondo de emergencia. A partir de ese instante el dinero no se saca salvo que se dé una de las circunstancias contempladas.

¿Y se sigue aportando? No hace falta seguir aportando a esa cuenta, puesto que ya has cumplido el objetivo. No obstante, tendrá que revisar periódicamente la lista de preferencias y añadir o quitar algún elemento para adaptarlo a tu realidad.

Si ya te has acostumbrado a ahorrar, tienes que plantearte qué hacer con ese excedente financiero: puedes guardarlo en otra cuenta para darte un capricho o plantearte opciones de inversión o planes de pensiones... Pero el fondo de emergencia no lo necesita.

4.      La duración

Lo ideal es que no tengas que gastarlo nunca. Gracias a la actualización de la lista también harás aportaciones periódicas que compensen la tendencia de la inflación. Si no pasa nada que lo justifique, ese dinero se queda siempre ahí. Pero, a veces, hay imprevistos. Y son la razón de ser de este fondo.

La máxima que nos habíamos marcado es que solo se saca el dinero si pasa algo inesperado que justifique su uso: si llega un escenario que no habíamos contemplado. En ese caso, podremos usar nuestro fondo si el imprevisto tiene un coste mayor que el del concepto más ‘caro' de la lista. Porque sin esa condición de seguridad, recurriríamos fácilmente a este dinero y se agotaría demasiado rápido.

Sea por la vía ordinaria o por la extraordinaria, si el fondo se vacía hay que volver a reponerlo. Así que regresa al punto 1: tranquilo, la segunda vez es mucho más fácil.

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