Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal

Síguenos

Comentario Macro Semanal (11 de septiembre de 2015)

Leer más tarde Artículo Comentario Macro Semanal

Comentario Macro Semanal

Publicado el 11 de septiembre de 2015 a las 14:30 por José Ramón Díez Guijarro
1. ¿Debe el principal banco central del mundo decidir el tono de la política monetaria al margen de la situación económico financiera fuera de sus fronteras?

La respuesta tradicional a esta pregunta por parte de la FED ha sido afirmativa: los niveles de tipos de interés se fijaban teniendo en cuenta exclusivamente la situación de la economía americana, independientemente de los efectos que pudieran tener los cambios en las condiciones monetarias sobre economías dolarizadas o con vínculos cambiarios con el billete verde. Pero, según la globalización económica y financiera ha ido avanzando, las cosas se han complicado, teniendo en cuenta que ahora los bancos centrales tienen un nuevo (y complejo) objetivo, como es el de la estabilidad financiera; variable difícil de definir y cuantificar pero que, en todo caso, está muy afectada por las condiciones financieras externas. Además, la situación, en el caso de EEUU, se agrava considerando que su mayor acreedor (China) puede verse impactado negativamente por las decisiones del Consejo liderado por Yellen. Y, como hemos visto en las últimas semanas, si China estornudase, los mercados financieros mundiales reaccionarían muy negativamente. 

Así que, aunque desde el inicio de la última crisis todas las decisiones de los bancos centrales han tenido una importancia capital, probablemente ninguna ha sido tan determinante como la que llevará a cabo la próxima semana el Comité de Mercado Abierto (FOMC) de la FED. Esto es así porque desde el año 2006 el banco central americano no ha subido los tipos de interés y, además esta vez, coincide con un momento de gran debilidad en los emergentes y con el nivel de partida de los tipos de interés en mínimos históricos. Por tanto, los efectos potenciales de ese giro de la política monetaria americana serían muy inciertos. Y, la verdad, es que hay argumentos tanto para subir, como para mantener los tipos de interés sin cambios. En un lado del debate se defiende que, con la tasa de paro cerca del 5% y con la economía creciendo cerca de su potencial, después de siete años de recuperación es hora de ir plegando velas y recuperar grados de libertad por si el ciclo se da la vuelta (que lo hará antes o después). Lo curioso es que esta semana también apoyaron la subida de tipos algunos gobernadores de bancos centrales emergentes (Filipinas, México, Indonesia, etc) aludiendo a la necesidad de terminar con la incertidumbre. Es decir, es mejor hacerlo cuanto antes y dejar claro que el nivel máximo de tipos esta vez se situará por debajo de la media histórica (¿2%?). En el otro lado del cuadrilátero, además del Banco Mundial o del FMI, están todos aquellos que piensan que la inflación no está ni se la espera (realmente hay que retorcer mucho los índices para encontrar alguna señal de presiones en los precios) y que esas subidas de tipos en estos momentos serían el golpe de gracia para los emergentes y para la estabilidad financiera global. Es decir, no tendría mucho sentido provocar una recesión mundial para ganar margen ante una posible desaceleración futura. Nuestra opinión es que la ausencia de presiones inflacionistas a corto plazo permite esperar hasta finales de año para reevaluar la situación, dando tiempo a que los emergentes tomen decisiones de política económica que les permitan recobrar credibilidad (por ejemplo, Brasil). Pero, antes o después, los tipos de interés deben subir en EEUU (y, por cierto, también en Europa), pues de lo contario sí que tendríamos razones para preocuparnos, ya que estaríamos en los escenarios de estancamiento secular. Aunque, como afirmaba un antiguo consejero de la FED esta semana (Charles Plosser), la realidad es que todo este debate deja traslucir que nadie sabe a ciencia cierta, en estos momentos, cuál es la combinación adecuada de política monetaria, fiscal y regulatoria, ocho años después del inicio de la última crisis.

2. A la espera de lo que ocurra el 17 de septiembre y con las economías emergentes en el foco de atención de los mercados y analistas, lo más preocupante de la semana (no por menos esperado) fue la revisión hasta grado especulativo del rating de Brasil por parte de S&P, siete años después de haber conseguido el grado de inversión por primera vez. Reflejando la delgada línea que muchas veces separa los casos de éxito económico (rising stars) de los experimentos fallidos (falling angels). Además del deterioro del escenario político, con los índices de apoyo de Rousseff en niveles bajísimos (menos del 10% de la población), la decisión refleja además de la negativa combinación de crecimiento (-2,8% en 2015) e inflación (+9,9% en agosto), el empeoramiento de los escenarios fiscales, pues para el año que viene el gobierno tiene previsto volver a déficit primario (-0,3% del PIB) por primera vez en más de una década. Con el real en mínimos desde 2003, el gobierno brasileño necesita lanzar una señal contundente a corto plazo (esta semana lo hizo México recortando gastos en el presupuesto equivalentes a un 1,5% del PIB), pues las salidas de capitales pueden intensificarse en cuanto la FED empiece a subir los tipos de interés. Brasil es el ejemplo de que buena parte de los emergentes están experimentando algo más que un fenómeno de inestabilidad financiera. Los ajustes en las variables financieras, especialmente tipos de cambio, son los síntomas de los verdaderos problemas que, en el caso de buena parte de las economías de América Latina, estriban en la ausencia de reformas de segunda generación (sí, se lleva mucho tiempo hablando de ello) y, en general, de una renovación del sistema productivo. En parte por la ausencia de reformas de oferta, en parte por insuficiencia de inversión (caso de Brasil) y en otros casos por una asignación del ahorro ineficiente. El problema al final es que volvemos al pasado y la economía mundial vuelve a volar con un sólo motor (EEUU) y eso no deja de ser un riesgo muy importante.

3. El otro motor de crecimiento debería ser Europa y la verdad es que los datos siguen dejando un poco frío al personal. La revisión del PIB del segundo trimestre muestra un crecimiento ligeramente superior a lo inicialmente estimado: 0,4% trimestral y 1,5% interanual (0,3% y 1,2%, según datos preliminares). Aunque el dato no estaría muy lejos de los ritmos potenciales, lo menos positivo es la composición del mismo. La demanda interna no fue el motor del crecimiento (tuvo una aportación nula, tras suponer 0,7 p.p. en el 1T15) y la demanda externa tomó el relevo, algo propiciado por la depreciación del tipo de cambio, pero que difícilmente se mantendrá en el medio plazo, teniendo en cuenta las señales de enfriamiento del comercio mundial. Además, el buen comportamiento del consumo privado (0,4% vs 0,5%), que ya ha crecido casi un 3,0% desde el 1T13 y logra rozar los máximos anotados antes de la crisis, fue compensado por la caída significativa de la inversión (-0,5% vs 1,4%), tras tres trimestres de subidas, arrastrada por el retroceso de la inversión en construcción (-0,5% vs -0,8%).

Por su parte, esta mañana conocíamos que en España las Administraciones Públicas han intensificado la senda de ralentización de su deuda en el segundo trimestre, tanto en términos trimestrales (+0,6%, el menor crecimiento en año y medio) como, sobre todo, interanuales (+4%, la tasa más baja desde mediados de 2008). Además, el endeudamiento en términos de PIB se reduce ligeramente (tres décimas hasta el 97,7%), algo que no sucedía desde que estalló la crisis; esto es debido a que el PIB nominal creció por encima en dicho trimestre (+1,2% trimestral). Sin embargo, ese crecimiento del PIB nominal podría ser algo inferior a lo esperado en los próximos trimestres, pues probablemente se van a revisar a la baja las previsiones de inflación. Tras dos meses en positivo (0,1%), la inflación se situó en agosto en el -0,4%, la tasa más baja desde abril, debido, fundamentalmente, al abaratamiento de los carburantes y la electricidad. En menor medida contribuyeron a esta bajada los bienes industriales (sobre todo textiles, muebles, medicamentos) y los servicios (turismo y hostelería), mientras que los alimentos repuntaron significativamente (arrastrados por aceite, legumbres y hortalizas). El desplome del precio del petróleo (un 6% en lo que llevamos de mes) altera nuestras previsiones de inflación: en septiembre se mantendrá la senda descendente, aunque esperamos que, en el tramo final del año, vuelva a las tasas positivas y cierre en el entorno del 0,7% (-0,3% de media anual). Sin embargo, la noticia positiva de la semana ha sido la consolidación de la senda expansiva de la industria: en julio la producción industrial creció al mayor ritmo en 15 años, un extraordinario 5,2% interanual, dos puntos más que en el 2T15. En términos mensuales, encadena ocho meses de crecimientos (+0,6% en julio).

España: deuda de las AA.PP. (2T15)

José Ramón Díez Guijarro, Director de Estudios de Bankia.

 

No hay comentarios aún

Leer más tarde

Puedes dejarnos tus comentarios Comentar

Comentarios

Utiliza el siguiente formulario para darnos tu opinión. La dirección de correo electrónico es necesaria para poder ponernos en contacto contigo, en ningún momento se publicará en este sitio web.

Tu opinión es lo que mantiene vivo el debate en este blog. Por eso nos encanta que comentes pero queremos que conozcas cuáles son las normas que fijamos para que este espacio sea un entorno agradable:

  • Los comentarios están moderados y no aparecen en el blog nada más ser enviados.
  • Comenta sobre el tema del que habla esta entrada. No se aceptan comentarios sobre otros temas (off-topic) o de promoción o publicidad.
  • No insultes, ridiculices ni faltes al respeto a ninguna persona a la que te refieras en tu comentario, ya sea el autor, otro comentarista o hacia el propio banco o sus profesionales. Intenta mantener un ambiente de respeto hacia los demás: que el paseo por este blog sea agradable para quienes leen y quienes comentan.

Los campos con asterisco * son obligatorios.

Condiciones de privacidad

Los datos personales del usuario recogidos en el presente formulario, incluida su dirección de correo electrónico, serán tratados y, en su caso, incorporados a bases de datos bajo la responsabilidad de Bankia, con la única finalidad de supervisar, mantener y controlar la publicación de el/los comentario/s realizado/s por el usuario y en base a su consentimiento. Los datos personales solicitados son obligatorios, por lo que, de no facilitarse, Bankia no podrá publicar el/s comentario/s.No se cederán datos a terceros, salvo: (i) obligación legal; (ii) sea necesario para el mantenimiento y control de la relación contractual; (iii) que el titular haya consentido previamente. El usuario, titular de los datos personales, puede dirigir las solicitudes de acceso, rectificación, supresión, limitación, oposición y portabilidad que procedan, acreditando su identidad, a la dirección de correo electrónico protecciondedatos@bankia.com o al apartado de correos nº 61076 Madrid 28080, indicando "GDPR-derechos PARCOL". Puede consultar la Información Adicional de Protección de Datos incluida en: https://www.bankia.es/es/particulares/privacidad

El/los comentario/s realizado/s por el usuario, deberá/n ser respetuoso/s con el resto de comentarios e información mostrados en el blog. Bankia no se hace responsable del contenido de los comentarios personales que los usuarios puedan solicitar publicar en el blog ni del uso ilícito o inadecuado de los mismos por otros usuarios. No se aceptará ningún comentario con fines comerciales y/o propagandísticos. La publicación de los comentarios deberán ser aprobados por los administradores del blog, por lo que es posible que pase un tiempo desde que se realice el mismo hasta su publicación en el blog.

Cerrar menú