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¿Es buena idea cerrar las Bolsas ante una crisis como la del COVID-19?

Tiempo de lectura: 3 minutos

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Bolsa Filipinas

Publicado el 14 de abril de 2020 a las 07:00 por Luis Santiago Lucio Ibisate

El pasado martes 17 de marzo, el regulador de la Bolsa de Manila decretaba el cierre de la Philippine Stock Exchange por primera vez en su historia, consecuencia del severo castigo que la crisis del COVID-19 está infringiendo a su mercado bursátil, uno de los más afectados de las bolsas asiáticas en lo que va de ejercicio (-40% en el año). A pesar de que inicialmente el anuncio implicaba el cierre por tiempo indefinido, finalmente se adoptó que la bolsa de Filipinas reabriese el jueves 19 de marzo.

No cabe duda de que estamos ante una situación única en la historia, inmersos en una crisis sanitaria sin precedentes que ha hecho saltar la voz de alarma mundial ante el tremendo daño que está causando la pandemia del coronavirus tanto en número de víctimas como en velocidad de contagio a lo largo y ancho del planeta. A esto se une la más que probable recesión económica mundial, que están descontando los mercados, y a la que nos enfrentaremos en los próximos meses, consecuencia de las medidas de contención llevadas a cabo por los gobiernos y organismos internacionales, con el fin de frenar la pandemia en el menor tiempo posible.

Los mercados financieros, temerosos ante cualquier amenaza que implique enfriamiento económico, buscan a velocidad de vértigo la salvaguarda de su capital, provocando en tiempo record las caídas bursátiles más pronunciadas desde el lunes negro de 1987, en el que el índice Dow Jones estadounidense llegó a caer un -22,6%. Los desplomes bursátiles sufridos el pasado 16 de marzo, agravados por el hundimiento del petróleo de casi un -35% (petróleo Brent) tras el desencuentro entre Rusia y Arabia Saudí, provocaba una caída diaria en el S&P 500 cercana al 12%, convirtiendo al 16 de marzo de 2020 en otro lunes negro para la historia. El índice de volatilidad de la acciones americanas del SP500, VIX, cerraba ese día en su nivel más alto (82 puntos), superando incluso los niveles de cierre tras el estallido de la crisis subprime en Estados Unidos que trajo consigo la quiebra de Lehman Brothers y dio comienzo a la crisis financiera mundial. Ante este panorama de pánico financiero, se han empezado a alzar voces que piden a los reguladores de todo el mundo el cierre de los mercados bursátiles hasta que la situación vuelva a la normalidad.

¿Qué supone el cierre de una bolsa?

Se trataría de una medida excepcional a tomar por el pertinente regulador (en caso de la bolsa española sería la CNMV) consecuencia de algún hito de carácter extraordinario y urgente, que pudiese perturbar el normal funcionamiento del mercado financiero (acciones, bonos y divisas), suspendiendo de facto todas las transacciones entre agentes de mercado nacionales e internacionales hasta nueva orden. Suspender una bolsa de valores o de bonos, implicaría, además, carecer de unas excelentes referencias económicas como lo son los índices bursátiles o los intereses de deuda, para evaluar la verdadera salud económica de un país o región en el medio/largo plazo.

¿Qué efectos puede tener?

Primeramente, habría que distinguir entre efectos económicos/financieros y los efectos de transparencia y confianza en los mercados.

La drástica medida de cerrar un mercado financiero afectaría a cualquier operación que conllevase el intercambio de activos, desde el cierre de posiciones dejando a los inversores “atrapados”, hasta paralizar cualquier tipo de actividad de carácter estratégico, ya sea como inversión, incluyendo operaciones corporativas que implicasen intercambios de títulos, hasta operaciones más cortoplacistas tan necesarias a la hora de dotar de liquidez a los mercados. Se podría imaginar el impacto negativo que pudiera provocar en el crecimiento económico de un país, si una medida así perdurase en el tiempo.

Por otra parte, en un mundo globalizado como el actual y entendiendo que la medida viniese determinada por una situación excepcional, enmarcada en un contexto de volatilidad disparada y mercado caótico, no cabe duda de que el sentimiento inversor, probablemente en modo pánico, no haría más que acrecentar su incertidumbre y sus temores más arraigados, provocando una desconfianza e inseguridad de enormes proporciones, lo que les lleve a una toma de decisiones en las peores condiciones necesarias. En momentos de histeria colectiva, anticipar los peores escenarios cobra protagonismo. Los mercados y confianza inversora necesitan de justamente lo contrario, calma y estabilidad. Además, un cierre temporal de las bolsas no es óbice para salvarse de una venta masiva como se ha podido apreciar tras la apertura de la Bolsa de Manila, que tras la suspensión del martes llegaba a descender un -24% tras su apertura, realizándose todo el aluvión de ventas no efectuadas durante el parón de mercado, y con lo peor de todo, muchos inversores atrapados sin haber podido ejecutar el cierre de posiciones a precios superiores.

Por todo ello, numerosos representantes de las principales instituciones bursátiles del mundo, han mostrado su rechazo ante la decisión tomada por el regulador de la Philippine Stock Exchange, desmarcándose tajantemente de tomar una decisión similar al respecto. De hecho, la Federación Europea de Bolsas (FESE) desestimaba la opción alegando que “los mercados de valores regulados ejercen una función social y económica clave que debe prevalecer en tiempos de incertidumbre”. En Estados Unidos, el presidente de la SEC (el regulador de los mercados estadounidenses), el jefe de servicios Nasdaq y la presidenta de la Bolsa de Nueva York, se mostraron reacios a la medida implantada por Filipinas. Ante la defensa realizada por las instituciones europeas y americanas, es muy improbable que tenga lugar la suspensión de los mercados globales en una acción coordinada, salvo un desastre de enormes proporciones, que esperemos no suceda.

¿Ha ocurrido más veces en la historia?

En mercados internacionales, en muy pocas ocasiones se ha tenido que tomar una decisión de tal calibre. En Estados Unidos, el cierre más reciente lo tenemos en los días posteriores al ataque sobre las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001, en pleno distrito financiero de Wall Street, que quedó devastado, y que obligó a su cierre hasta el lunes 17 de septiembre. Aquella suspensión de la bolsa americana apenas tenía precedentes en el mercado americano, pues ni si quiera durante la II Guerra Mundial los mercados permanecieron cerrados. Hay que remontarse a la I Guerra Mundial, cuando el mercado estuvo cerrado más de cuatro meses.

En otras bolsas como la londinense, una de las más antiguas del mundo, sí que vio cerrada sus puertas en los períodos afectados por la I y II Guerra Mundial. En la primera, permaneció cerrada desde finales de julio hasta final de año (1914) y en la segunda, tuvo que cerrar en dos ocasiones, una al inicio de la contienda durante 6 días y la segunda, se cerró durante un día en 1945, a causa de los daños provocados por un bombardeo aéreo. Caso similar es el de la Bolsa de Tokio, la cual tuvo que suspender su actividad durante varios días durante los bombardeos sufridos durante la II Guerra Mundial (1947).

En el caso español, el único precedente lo tenemos con el estallido de la Guerra Civil, que obligó a suspender toda su actividad hasta el 5 de marzo de 1940. En otras fechas, también señaladas por su tragedia, como el ataque terrorista sobre Madrid, del 11 de marzo de 2004, no cerraron su actividad.

¿Sienta precedente?

Tal y como hemos visto anteriormente, la suspensión de una bolsa no sienta precedente, puesto que ya se han visto otras con anterioridad, respondiendo en cada caso a circunstancias extremas. Si bien es cierto que la clausura de la Bolsa de Manila el pasado 17 de marzo por el impacto económico del coronavirus, sí que podría considerarse el primer caso de cierre mundial originado por un motivo no bélico ni terrorista.

No obstante, cabe mencionar que, aunque es muy infrecuente un cierre total de un mercado de valores durante varias sesiones, sí que es verdad que muchos organismos reguladores tienen activados unos sistemas de suspensión automáticos, a partir de los cuales, un parqué bursátil pueda suspender su actividad si se activasen y con mucha mayor frecuencia, sí se diesen sobre valores individuales en los que también se aplican. En Estados Unidos, por ejemplo, estos sistemas a los que nos referimos (llamados “circuit breaker” en la jerga), están preparados para activarse en momentos de elevada volatilidad como la que hemos podido apreciar durante las dos últimas semanas, en la que los mercados de futuros y contado de la Bolsa de Nueva York, han sufrido estas suspensiones, a saber: una subida o caída del 7% o 13% respecto a su cierre anterior (considerados como Nivel 1 y Nivel 2), se detendría la negociación bursátil durante 15 minutos. Si aun así el índice subiese o cayese un 20% (Nivel 3) se suspendería la negociación durante el tiempo que quedase de sesión hasta el cierre. Precisamente, durante este convulso mes de marzo, hemos podido apreciar varias activaciones automáticas de suspensión Nivel I y II en los tres principales índices de la bolsa norteamericana, tres de ellas de forma consecutiva durante la semana del 16 de marzo.

18 comentarios

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18 comentarios

23 de abril de 2020 a las 00:28Elena
Muy interesante y más en estos momentos.
23 de abril de 2020 a las 17:20Luis Santiago Lucio Ibisate

Elena, gracias por tu comentario.

17 de abril de 2020 a las 12:39Luis Ángel
Muy buen artículo, Luis. Interesante, ameno y bien estructurado.
23 de abril de 2020 a las 17:40Luis Santiago Lucio Ibisate

Luis, agradecido por tus comentarios. Gracias.

17 de abril de 2020 a las 12:37Borja Robredo
Está muy bien explicado Luis. Muchas gracias por el artículo.
23 de abril de 2020 a las 17:41Luis Santiago Lucio Ibisate

Borja, gracias por la lectura.

15 de abril de 2020 a las 20:15Paula
Muy bueno Luis. Muy fácil de leer.
23 de abril de 2020 a las 17:43Luis Santiago Lucio Ibisate

Paula, gracias a ti, un saludo.

15 de abril de 2020 a las 18:26Francisco
Muy buen artículo Luis...además encaja muy bien con el eterno debate de si se deberían prohibir o no las posiciones cortas o suspenderse la cotización de determinados valores cuando hay acontecimientos como el de ahora... menos transparencia, menos liquidez y en definitiva menos confianza para los inversores.
23 de abril de 2020 a las 17:43Luis Santiago Lucio Ibisate

Gracias por tu lectura y comentario. Saludos.

15 de abril de 2020 a las 17:43Víctor
Gracias Luis por la información y aclaración de algunas dudas que nos han podido surgir en la situación actual que estamos viviendo.
16 de abril de 2020 a las 18:27Luis Santiago Lucio Ibisate

Víctor, gracias por tu lectura

15 de abril de 2020 a las 17:27José Luis
Buen análisis. Gracias.
16 de abril de 2020 a las 18:30Luis Santiago Lucio Ibisate

José Luis, gracias por la lectura.

15 de abril de 2020 a las 16:33Andrés
Muy interesante este artículo Luis. ¡Gracias y enhorabuena!
15 de abril de 2020 a las 16:39Luis Santiago Lucio Ibisate

Andres, gracias a ti por tu lectura y comentario.

15 de abril de 2020 a las 13:56David Moreno
Muy interesante y ameno.
15 de abril de 2020 a las 16:43Luis Santiago Lucio Ibisate

Gracias por tu comentario, David.

Luis Santiago Lucio Ibisate

Técnico en la Dirección de Gestión de Inversiones de Bankia

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