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Al trabajo en bici: salud, sostenibilidad y ahorro

Cultura de banca

18/09/2017

El final del verano nos trae el regreso de las rutinas con las que organizamos nuestro día a día. Los horarios de entrada y salida del trabajo, con sus consiguientes atascos si es en hora punta, condicionan cada jornada. Pero hay opciones más saludables y sostenibles: la bicicleta está cobrando protagonismo en nuestras ciudades y tiene razones de peso para seguir haciéndolo.

Bici: salud, sostenibilidad y ahorro

Bici: salud, sostenibilidad y ahorro

Tu salud; la salud de todos

La salud es un elemento muy importante en esta ecuación, ya que las personas que van en coche o en transporte público al trabajo corren más riesgo de morir por una enfermedad cardiaca que quienes van en bici, según un trabajo realizado en el Reino Unido y publicado en el British Medical Journal.

Pedalear y caminar se categoriza en ese estudio como desplazamiento activo, porque combina ejercicio (con sus beneficios para la propia salud frente al sedentarismo y sobrepeso crecientes) y movilidad (con sus consecuencias para la salud pública). 

Podrás no creerlo, pero la báscula castiga a las personas que se mueven habitualmente en coche con cuatro kilos más de peso que a los que lo hacen en bicicleta, de acuerdo con otro gran estudio realizado a partir de 11.000 encuestas en siete capitales europeas.

Ya hemos hablado en el Blog de cómo la bicicleta se perfila como una herramienta para combatir la polución en las grandes ciudades. Este mal está vinculado, a su vez, a otros dos problemas más: las enfermedades pulmonares (según la OMS la polución mata a 7.000 personas al año en España) y las emisiones de gases contaminantes.

Y es que, las seis mayores áreas metropolitanas españolas (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga y Bilbao) suman la mitad del CO2 que emite España en transporte urbano.

El panorama español

Esas seis grandes urbes son las que tienen más potencial para cambiar la realidad, dado que en España sólo el 3% de los ciudadanos usan la bici como medio de transporte habitual, frente al 8% de la media europea y muy lejos del 36% de los holandeses o el 23% de los daneses, según los datos del último eurobarómetro al respecto (de 2014). Los datos de la Red de Ciudades por la Bicicleta muestran una tendencia al alza, aunque aún lejos de las de aquellos países de larga tradición ciclista.

Hay dos dinámicas que se retroalimentan: una cultural y otra de infraestructuras. Si la movilidad urbana y metropolitana no contempla en su planificación a los ciclistas, los potenciales usuarios pueden tener miedo a usar la bici y optarán por el coche o el transporte público. Pero si no hay suficientes ciclistas en las calles, las ciudades no invertirán en facilitarles sus desplazamientos. Por eso a nadie sorprende que en el ranking de mejores urbes para pedalear de Lonely Planet destaquen aquellas con una larga tradición y más facilidades para las bicis.

Copenhague (Dinamarca), Utrecht y Ámsterdam (Holanda), Estrasburgo (Francia) y Malmö (Suecia) ocupan los cinco primeros puestos. Pero algo ha empezado a cambiar con respecto a España, que coloca a dos ciudades (Barcelona y Sevilla) entre las veinte primeras.

La OCU hizo este mismo año un estudio (basado en más de 3.500 encuestas) y concluyó que Sevilla y Valencia están a la cabeza en uso de la bicicleta, mientras que Madrid está en el extremo opuesto y sufre la carencia de infraestructuras (desde carriles y vías ciclistas a aparcamientos). En general, en todas las ciudades españolas se está avanzando con servicios públicos de alquiler de bicis, nuevos carriles y más concienciación, pero hay motivos económicos para redoblar la apuesta.

El ahorro

Y ahora llega el momento de echar números. ¿Has calculado cuánto te gastas al año en tu coche? Piensa que tendrás que renovarlo cada, por ejemplo, 7 años, que hay que pagar el combustible, el seguro, las reparaciones, el mantenimiento... Hay estimaciones que señalan que ir en coche al trabajo puede suponer unos 8.000 euros al año y que cambiarlo por la bici podría ahorrar unos 2.500 euros.

Obviamente hay circunstancias personales que pueden variar notablemente esas cifras, pero no estaría de más que cada uno echásemos cuentas para hacernos una idea. En términos globales ir a trabajar en bicicleta permitiría ahorrar 3.400 millones a la economía española. Las emisiones de CO2 tienen un precio, la importación de petróleo combustible es cara, las enfermedades asociadas a la polución y el sedentarismo supone gastos médicos... Y todo suma.

Incluso para las empresas tiene su repercusión, ya que la productividad mejora cuando los trabajadores se desplazan hasta su puesto en bicicleta: menos atascos conllevan menos retrasos, con menos contaminación hay menos catarros, se incorporan más activos y positivos gracias a la serotonina del ejercicio físico...

Por eso, desde las compañías también se está apostando por la movilidad sostenible de los trabajadores. Dentro de las políticas de responsabilidad corporativa viene siendo más que habitual encontrarse capítulos dedicados a esta cuestión: con soluciones de transporte colectivo y menciones expresas al uso de la bicicleta.

Sin embargo, también hay reclamaciones que, por el momento, no han sido escuchadas por las administraciones públicas. Por ejemplo, la posibilidad de que la compra de una bici pueda estar incluida en la retribución flexible que muchas grandes empresas ofrecen a sus empleados y que permite descontar de la tributación por IRPF los ingresos destinados a la guardería de los hijos o al abono de transporte público, entre otras opciones.

Por un lado, avances. Por otro, nuevos obstáculos. Pero, al igual que al montar en bici, basta con seguir pedaleando para no caerse.

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3 comentarios

19 de septiembre de 2017 a las 10:31Eladio Sala Palau
Algunos días (pocos) voy a trabajar en bici, aunque en circunstancias normales tardo menos en coche. Cuando hay tráfico, se tarda lo mismo (40 min). Combino bici plegable con metro y vuelvo a casa haciendo todo el recorrido en bici (11km o 35 minutos). Ventajas: Llegas con las pilas cargadas, te mueves, disfrutas de una buena mañana soleada, te relajas al volver a casa... Inconvenientes: peligra la integridad física por el tráfico, puedes llegar algo sudado, puede que no tengas sitio donde dejar la bici (aunque no es mi caso). Hay acciones simples que pueden realizar las empresas para potenciar el uso de la bici, como facilitar el aparcamiento y disponer de vestuario con taquillas y duchas en los edificios de oficinas; se puede financiar la compra de bicis a cambio de llevar publicidad de la empresa, etc. Hemos hecho comentarios en "Tenemos que hablar" y en "Somos Bankia". Insistamos un poco más. Saludos.
18 de septiembre de 2017 a las 10:35Felipe Pizarro Valente
Ir al trabajo en bicicleta es una forma más de "pensar globalmente para actual localmente", siendo conscientes del significado de nuestra huella ecológica y del correspondiente impacto ambiental (https://intranet/Paginas/gestion-responsable/sostenibilidad/medioambiente/lucha-contra-cambio-climatico.aspx). Ánimo.
18 de septiembre de 2017 a las 08:48Emilio José Gil Zorío
Tu salud, la de todos, es cierto, quien mueve las piernas mueve el corazón. Y la contaminación. Pero cuántos nos vemos obligados a no poder hacerlo, puesto de trabajo a 50 km del domicilio familiar...

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